No quiero ser tu supermán
En esta vida, que es corta pero ancha, hay un momento para todo.
De pequeños todos batallábamos en la imaginación o en la calle, nos creíamos los más importantes del mundo y soñábamos con el día en que seríamos como nuestros superhéroes.
Nuestras madres, por supuesto, excusaban de alguna forma nuestro fracaso escolar porque el profesor les había dicho que éramos vagos pero “teníamos mucha capacidad”, o como se suele decir en Granada “éramos capaces”.

Pero cuando se crece, uno cae en la cuenta de que no es un grano más en el desierto de la vida, que por espectaculares que sean las cosas que se llevan a buen término, nunca asombrarán más que a vecinos y allegados…
¿Estamos pues, condenados a la mediocridad?
Después de ver la película de Troya, en la que Aquiles prefería la muerte y permanecer en el recuerdo antes que llevar una vida satisfactoria y plena al lado de los seres queridos, me pregunto cuánta gente queda hoy así.
¿Tal vez le hemos hecho caso a la tónica del carpe diem y no nos importa el futuro?
Un manto nocturno vuelve a envolver esta ciudad que es Granada, y tal vez hoy no sea el artífice de nada grande, pero estoy feliz por no codiciar algo tan pretensioso como permanecer en el recuerdo de las generaciones venideras, pero sí disfrutar de una ciudad a la que cada día le tengo más aprecio.
18 Enero, 2005 a las 12:07 am
Totalmente de acuerdo contigo, ¿conoces algún genio que no haya sido un capullo para sus hijos, familia, y allegados?
No querer eso no es mediocridad, somos, deseamos y valoramos cosas distintas.
Y Granada no sólo es preciosa, creo que es donde mejor se vive del mundo mundial. Disfrútala.
20 Enero, 2005 a las 7:30 pm
Reinvido mi derecho a no ser brillante. Me resulta complicado evitarlo, eso sí… :p