Tú te agachas, y yo…
A veces víctima de pensamientos
de tiempos pretéritos o presentes,
acerca de una vida poco corriente
marcada por los malos momentos.
A veces no sé si vivo o muerto
la claridad parece languidecer,
el sentido casi desaparece
y me hallo en un inmenso desierto.
Me encoge el ánima algo abyecto;
me tortura y hasta atormenta
el recordar un poco de esto o aquello.
Diría que las paredes me la mientan,
¿tan difíciles son de olvidar unos ojos negros
que no hay otra vida después de esta?