El hombre que no sabía decir “te quiero”
Me encanta observarlos detenidamente y simplemente describir lo que veo. Lo hago como si no estuvieran presentes, tal que si no importara que supieran lo que en realidad opino sobre ellos:
-Francamente, me pareces un presumido y un estúpido, Ramón.
-Lo cierto es que tienes una voz digna de ser escuchada, Leticia.
-Es la frase más inteligente que nadie ha pronunciado hoy, señor con bigote y cuyo nombre desconozco.
Siempre actúo igual, menos cuando tendría que confesar algo incómodo. Entonces, aunque me pregunten qué pienso de ellos, o qué me parecen; no soy capaz de responder con nada más complejo que un monosílabo o una perogrullada.
Sin duda -ahora que lo pienso-, se trata del auténtico motivo por el cual nunca me he declarado a nadie diciendo me gustas o te quiero. Sin embargo, inventé un montón de maneras más indirectas y desafortunadas de mostrar mi aprecio, que requerían enormemente más esfuerzo y que además, contaban con la desventaja de que en el caso de rechazo, no se sabía si se debía a mí mismo o a la técnica en sí.
Así pues, cual prepúber que pega a la colegiala de sus sueños, o la asusta con cualquier bicho en pos de atraer su atención; mis estrategias son idénticamente infantiles y ridículas.
27 Enero, 2008 a las 9:24 am
Pues ya ves unos por exceso y otros por defecto, porque yo lo digo demasiado pronto.
29 Enero, 2008 a las 10:16 pm
Bueno, todo es encontrar a quien le gusten las maneras…
30 Enero, 2008 a las 11:02 pm
es dificil poder expresar lo q uno desea, sera q para muchos nos es imposble formular en palabras los sentimientos y en veces cuando se hace no era el momento indicado…o la persona indicada