Evocando

Las palabras que nombran personas, deberían pertenecer a una categoría gramatical distinta que aquellas que simplemente aluden a objetos o acciones.
El nombre de alguien, te lo trae a la memoria, lo revive, lo hace presente aunque no esté en ese instante.
Es por ello que odio que me la nombren. Cada vez que alguien lo hace, me inocula desazón directa en vena. Experimento de nuevo todo lo que me sentí y vuelvo al punto inicial de esta absurda pugna por extirpar de mi cabeza el que se ha convertido el tema principal alrededor del cual gira el resto de mi ser.
Sufro de estigmas marcados a fuego sobre todo mi cuerpo y ni siquiera coqueteo con la idea de encontrar una solución a este problema que antes que yo han padecido tantos.
La acritud se entremezcla en mi vida cotidiana y una incapacidad impía para relacionarme con los demás o llevar a cabo cualquier tipo de tarea, no me deja ser más yo… Si bien es cierto que ya tampoco podría, pues no soy el de antes; me cambió, y ahora el mundo parece una película vista en una pantalla más grande en la cual los detalles se observan aumentados, de forma que es difícil ignorarlos.
Mil termitas caníbales carcomen mi cuerpo mientras escribo estas líneas, otros tantos recuerdos se retuercen en mi mente en una interminable agonía que intuyo que jamás tocará a su fin. Y todo por oír de nuevo su nombre de unos labios malditos que ojalá pertenecieran a un mudo.
Intentaré hacer que todo termine con un plan tan arriesgado como disparatado que he ideado.

Una respuesta para “Evocando”

  1. Airuna:

    Dice:
    “Cada vez que te nombran me roban un pedacito de tí. Parece mentira que media docena de letras digan tanto”
    No sé cual será el plan q has ideado, pero te animo a que secuestres a la tía que te tiene así y después de torturarla un ratito te dediques a quererla para los siglos de los siglos, Amén.

Deja un comentario