Gaudeamus igitur, Hojita de Menta

Si tú estás triste la alegría llorará en una esquina. Cuando pierdas las ganas de vivir, la vida se vestirá de luto.
Tu desconsuelo hizo al consuelo hacer las maletas y partir hacia un lugar recóndito.

No te embriagues si no es para disfrutar del cálido alcohol subiéndose a la cabeza. No camines, si no vas en la dirección que deseas. No sufras, teniendo todos los ingredientes para convertirte en una mariposa etérea de alas transparentes y así emprender el vuelo.

Eres una cerilla entre las tinieblas que ha decidido no lucir y dejarme en la más absoluta oscuridad.
Vuelve a ser un clavo ardiendo al que aferrarme. Vuelve tan risueña e ilusionada como siempre.
El infierno son los otros: Que se vayan entonces al infierno. Quien no te quiera, te aprecie y te mime como una pequeña hormiguita, que porta entre sus mandíbulas una hojita de menta; no es que no te merezca, es que debería ser fulminado y abandonar la faz de la tierra.

Guarda una brizna de esperanza por la infinidad de días venideros. No te fumes el último pitillo hasta que estés segura de que no hallarás otro mejor momento. Y sobre todo no olvides, que si te tiendo la mano es porque realmente me gustaría salvarte en la ínfima medida de mis posibilidades… Y también cómo no, por la sencilla razón de que te la tiendo desde una ciénaga más honda que la tuya; porque tampoco quiero ser desdichado por siempre.

2 respuestas para “Gaudeamus igitur, Hojita de Menta”

  1. A:

    Esto debe ser la revancha, me figuro. Yo tambien llevo tiempo esperando que alguien me diga esas cosas. Una eternidad que va ya para tres añitos. Estamos empates, pues.

  2. Hojita de menta:

    Muchas gracias por tu ánimo, amigo mío.

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