Lo mío

Lo mío no es si te he visto no me acuerdo
Lo mío no es no hay mal que cien años dure
Lo mío no es otra vez quizá haya más suerte
Lo mío no es confórmate con lo que tienes
Lo mío no es mejor olvídate y déjalo correr
Lo mío no es ¿y qué le vamos a hacer ahora?
Lo mío no es bien estuvo mientras duró
Lo mío no es a veces se gana, a veces se pierde
Lo mío no es espera sentado tu turno
Lo mío no es déjame que me lo piense
Lo mío no es mañana te contesto
Lo mío no es a fin de cuentas no era para ti
Lo mío no es tú ya me invitas otro día
Lo mío no es me voy a acostar que madrugo
Lo mío no es luego más tarde si ves que tal
Lo mío no es hacer la compra para el domingo
Lo mío no es estudia y ya verás como apruebas
Lo mío no es ya te llamaré a ver si nos tomamos una cerveza

Lo mío es el aquí, el ahora, el sí incondicional, el mañana Dios proveerá, el si haces eso te mato pero yo ya llevaba un rato haciéndolo, el instante en que vivimos, el jódete y arráscate si te escuece, el quien no se consuela es porque no puede, el lo más probable es que de ahora en adelante todo vaya a peor.
Lo mío es un pesimismo tan empedernido y recalcitrante que incluso la más mínima mota de polvo adquiere sobre el cristal unas dimensiones colosales dignas de ser resaltadas.

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