No somos iguales
Estoy tan cansado que cuando duermo también me acuesto en sueños, para descansar así doblemente.
Mi error fue plantarme ante ti, de tú a tú, como si fuéramos iguales;
tal que si viviéramos en el mismo mundo, respiráramos idéntico aire o nos pareciéramos en algo.
Y hoy, cambiando de tema, es un día gris de esos de antes de los exámenes y se me antoja que el sentido jamás fue tan ajeno a todo aquello que hago. ¿Cuál será el fin de tanto sufrimiento?
Cada cual sigue con su propio camino en medio de un paisaje gris a veces frío y otras excesivamente cálido; y podría decir que casi todos con éxito, lo que queda probado en el hecho ineluctable de que ellos mismos se creen poseedores de una vida plácida.
Sólo tú mereces la pena.