Resumen De la poesía a la escritura Alicia delinque Eleta
La pintura y la escritura siempre han estado muy ligadas en China. Si o en la pintura es más vieja, no ha sido sino gracias a la pintura que ha conseguido entrar a formar parte en el arte.
Por las características de la escritura y lo complejo de su realización, ésta forma parte de un elemento decorativo más en casi todos los tratados paisajísticos y raras son aquellas composiciones en que no se haya presente.
La mayor parte de las pinturas han sido plasmadas en rollos de tela y seda; aunque también en paredes, tumbas, templos, etc.
Durante casi toda la historia de China, los que de verdad tenían tiempo para ponerse a pintar, eran los funcionarios. Por lo tanto el arte –y la enseñanza del mismo- estaban fuera del alcance del pueblo llano.
Los mismos emperadores fomentaban la pintura y muchos de ellos incluso pasaron a la historia por su gran sensibilidad artística.
La naturaleza es siempre un tema recurrente y su representación se realiza de forma ideal y para llevarla a la práctica se suelen realizar los trazos pertinentes.
La perfección alcanzada, es superior a la del modelo; hasta tal punto, que deja de ser realista para simplemente sugerir o crear belleza.
Las principales corrientes pictóricas coinciden con otras del pensamiento: El daoísmo, el budismo y el confucianismo.
La espontaneidad presente en toda la pintura nos puede a veces llegar a sugerir la falsa idea de que el cuadro fue realizado sin ningún tipo de esfuerzo y que hasta carece de autor.
La belleza no es más que una cualidad ya incluida dentro de lo bueno. De ahí se extrae el porqué en China no existía el concepto de estética que posteriormente importaron de occidente.
Aunque al principio la autoría de las obras era indiferente, conforme fue pasando el tiempo algunos nombres salieron a relucir a lo largo de todas las dinastías de emperadores que gobernaron el país.
Son muchísimas las obras que se perdieron y otras de las que sólo hemos oído hablar pero jamás hemos llegado a contemplar.
La dualidad que tanta impronta ha dejado en toda la cultura y pensamiento chinos, también está presente en la pintura. El norte y el sur, el mar y el cielo, el pincel y el papel… Todos son opuestos que se complementan tal que el Yin y el Yan.
Los pintores estaban rodeados en multitud de ocasiones de un halo de filosofía. Pintar no se hacía con la intencionalidad de crear obras, sino de disfrutar del proceso mismo de la creación.
Es innegable la influencia del arte y la cultura Chinas a nivel mundial y sin duda el comercio ayudó a dejar testimonio de un conjunto de corrientes artísticas que en su día confluyeron en la que hoy es actualmente la gran nación de China.