Transporte público: ¡¡Déjate llevar!!
Inspirado por el día de hoy, no puedo menos que escribir un texto que alabe los muchos beneficios del transporte público y la eficiencia del mismo. Para ello, ¿qué más fácil que contaros mi historia?
Después de estar trabajando toda la mañana, y parte de la tarde, decidí que era hora de volver del pueblo donde me encontraba al mío, para así poder recoger mis cosas y salir para Granada.
Como, desde dicho pueblo no hay ningún tipo de línea de autobús que fuera hasta el mío a esas horas, (y a pocas los hay, a decir verdad), fue mi propio jefe el encargardo de traerme a pesar de la muchísima nieve que ha caído por esa zona. No está previsto ningún caso como el actual, así que no existen quitanieves, ni cadenas, (más que las de la guardia civil y los bomberos), con lo cual, no sé qué significaría para esa gente una nevada grande de tres días.
Las ruedas de un coche no todoterreno escurren hasta niveles insospechados cuando se cuaja la nieve… Sólo espero, que no le presentara ningún problema al ya citado el hacerme el favor.

Una vez llegué, ya que donde vivo no hay estación de autobuses, tampoco sabía a qué hora exacta iba a salir pues todos los que van a Granada, son de paso, y no hay ninguno que un día como hoy, (Lunes después de un puente), parta directamente desde mi pueblo.
En fin… Que esperando desde las 17:45, no vaya a ser que le diera por venir antes o después, hasta las 18:10, para que luego se suban los tres que más despabilados se anduvieron y dejarnos a todos en tierra.
¡¡No os preocupéis!! -nos vociferaba el encargado de Alsina Graells con un tono malhumorad.- ¡Después de esta alsina, vienen otras tres! Que bastante problema tengo yo ya… como para que andéis incordiándome.
La cuestión es que, después de que llegara, más tarde de lo previsto un sólo autobús, parecía haber espacio para todos pero NO PARA EL EQUIPAJE.
En fin… Casi me resigné ya a no montarme en él cuando le pregunto al amable empleado cuándo es la siguiente para obtener la siguiente respuesta:
“Tú tranquilo que de aquí a mañana seguro que alguno pasa.”
¡¡Ja, ja, ja!! ¡¡Qué gracioso!! ¡¡Se refería a que venían tres detrás, pero olvidó cómicamente decir que uno pasaba a las 9 de la noche, y el otro de madrugada!!
Desde luego, yo me partía de risa ante aquél comentario. Por suerte, el hombre debió ver en mis ojos reflejado el odio de aquél que va a cometer un asesinato inminentemente, y se puso a sacar y meter macutos, en unos minutos que se hicieron interminables mientras musitaba: “Si es que… Traéis mucho equipaje… ¿Y yo qué le hago? Si es que no cabe… A ver… Prueba ahí, pero ¡no va a caber!”
Y yo… “Pero buen hombre, ¿y no podré subirlo arriba del autobús?”
“No, no. ¡No se puede!”
Finalmente, por suerte, a pesar de sus negativas, conseguí meter a presión mi mochila y maleta en un hueco. Hay que añadir que en mi mochila yo llevo cosas típicas un tanto frágiles, como mi cámara web, un disco duro reproductor de vídeo de 2.5″ (préstamo de la empresa donde trabajo), un taladro, para por fin poder hacer el agujero y quitar el cable que me da internet de en medio…
Cuando nos acercábamos al pueblo de al lado, y oí lo siguiente, ya sí que se me crisparon los nervios:
“En el maletero no cabe ni un alfiler. ¡¡Subid con las maletas arriba!!”
¿¿¡¡¡¡Quéeee!!!??? ¿Ellos sí y yo no? ¿Y eso cómo se explica?
Cuando parecía que mi odisea estaba ya a punto de finalizar, llegamos a Granada.
Me había situado cerca de la puerta para ser el primero en salir y recuperar mi equipaje, porque preveía lo que se iba a liar allí… A decir verdad, sólo eso me salió bien.
Vivo en calle Arabial, y como no me pesan los pies, suelo venir andando siempre desde la estación de autobuses, con mi maleta de ruedas, mi mochila y mi macuto. La gente piensa que estoy loco, pero… ¡¡Odio los urbanos!! Y más cuando llevas equipaje y molestas tanto a los demás como los demás a ti… Un taxi tiene un precio prohibitivo, así que…
La cuestión, es que como hoy llovía, decidí tomar un urbano a pesar de todo. Más tarde, me di cuenta que no podía hacerlo cuando vi que la gente no se había operado toda de los labios para dejárselos como Pamela Anderson, sino que tenían la cara pegada al cristal…
La segunda opción, que era el taxi, fue una lástima que no se me ocurriera sólo a mí. La peña se abalanzaba sobre los taxis estilo zombi del Resident Evil, y esperar fuera con la lluvia y el frío…
Todo terminó como todos imagináis… Lloviendo, con el frío y toooooooodo el equipaje con comida y ropa para dos semanas a mi espalda, desde Almanjáyar, hasta calle Arabial.
¡¡Larga vida al transporte público!!
Después de hoy, tengo claro que no necesito carné… ¿Para qué se gastará la gente tando dinero en mantener un coche que no es además tan ecológico como nuestro siempre venerado transporte público?
1 Marzo, 2005 a las 1:55 am
Di que si, tio, que el trasporte publico es lo mejor que han inventao para joder las espaldas y/u objetos un tanto fragiles.
Desde luego, yo ya no se como irme desde Granada a mi pueblo y viceversa y andar molestado a la gente… y mas que todo por la hora a la que acabo las clases todos los dias.
1 Marzo, 2005 a las 3:45 pm
No sé como te atreves a desprestigiar el fantástico transporte público, de una ciudad como la de Granada. Pienso que deberían encarcelarte por ponerte con esa chulería a escribir cosas que, probablemente, son una falacia. Por no mencionar, que de ser cierto, hicieron bien en no dejarte entrar en la primera Alsina que comentas, y además, que no te dejarán colocar las maletas arriba. ¡Hombre ya! Ese privilegiado puesto es para Excelentísimos/as Señores/as como yo, con categoría, prestigio, nombre y un elevado status social, por si fuera poco o hubiera duda. No puedes pretender colocar tus maletas arriba siendo un rojo-marginal como tú eres… Pardiez! Yo de ti, rezaría 66 Padre-Nuestros y 69 Ave-Marías como petinencia a tu osadía… Vergüenza me das!!
(Este sería el comentario de alguien de la Falange, ahora va el mío)
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¡Miso! ¡¡¡Me voy a hacer una escalera con los huesos de los muertos de todos los conductores subnormales esos para verle los cuernos a sus respectivas putas madres!!!
Espero que no te resfríes ni nada de eso. Por cierto, eres nuevamente mi ídolo de infancia y juvenil. ¡Qué par de cojones tienes al ir andando tal distancia con el frío y las condiciones climáticas tan adversas!
Miso, te quiero, coño!!!
Un besico
P.D: Pronto dejaré las drogas, no te preocupes.
2 Marzo, 2005 a las 4:56 pm
Por cierto, eres un poco pringaillo. Todos nos reimos cuando vemos a Mr. Bean la de cosas terribles que le pasan. Pero es porque él se lo va buscando.
En este aspecto que comentas creo que tú también te lo has buscado por no ser previsor. Por ejemplo, existen multitud de sitios donde informarte de las horas y destinos de los autobuses que pasan por tu pueblo (y el mio).
Por cierto, cuento 20 autobuses diarios, desde 2 sitios distintos para coger autobuses que tiene el pueblo. Lo que pasa es que tú te irías a la de la antigua carretera nacional (por estar más cerca de tu casa… será rácano el tío) y la otra te coge 5 minutos más lejos…
2 Marzo, 2005 a las 7:49 pm
Estuve trabajando todo el día hasta esa hora, listillo.
Tú sí que eres rácano, que cobras sin hacer nada ;P
3 Marzo, 2005 a las 12:36 pm
Aig, jijijiii… por cierto, Alsina no será el diminutivo de Alsa… porq entonces lo entiendo todo!!