Devolver un regalo

Se me tercia extremadamene desagradable que me pregunten si me tienen que devolver un regalo. Nunca los quiero de vuelta; cuando doy algo a alguien, es para que se lo quede.

En este caso, se trataba de una pluma. Una un poco mejor que la mayoría, tal vez; siempre en la medida de mis posibilidades económicas. Me encantaría que la usara para convertirse en una periodista de éxito, una escritora de fama o para firmar contratos multimillonarios.
Eso es lo que pretendo cuando hago un regalo tan especial. Aunque he de añadir, que hoy por hoy y a la luz de algunas anécdotas que he recordado; no me parece más que una vulgar puta. Pero ya tampoco es que importe.

Deja un comentario