Tarde al examen
Llegó tarde al examen a posta, para fastidiarlos una vez ya estuvieran todas las hojas en blanco repartidas; tomar asiento ruidosamente y preguntarle al profesor todas las perogrulladas que se le ocurrieran.
Entonces D. Rafael se paró frente a él y lo espetó: -¿Siempre va usted a llegar a destiempo a los exámenes?
Él se excusó: -Lo siento, es que me quedé dormido y cuando caminaba hacia la facultad, al coche se le pinchó una rueda.-
-¡Antes se pilla a un mentiroso que a un cojo! ¿Ha venido andando o en coche?- Inquirió capciosamente el profesor.
-Venía andando, pero observé que su mujer estaba cambiando una rueda, así que me tuve que ofrecer a ayudarla. Hacía mucho que no le miraba fijamente los melones.-