Confusión

Los instantes se diluyen como el agua contenida en una botella dentro de la inmensidad del mar y los sentimientos entremezclados con otros sentimientos constituyen una personalidad que nada tiene que ver con cada uno de ellos aisladamente; de modo que las distintas personalidades que nos caracterizan a lo largo de la vida, se pierden en los anales de la vastedad de la memoria.

No obstante, entre tanta confusión y desatino, una vez recopilé nuestras historias y se las dediqué a mil mujeres anónimas. Todas se sorprendieron muchísimo, y algunas reaccionaron de manera positiva. Algunas quisieron casarse conmigo, otras, me pusieron una denuncia. Pero ya no me gusta ninguna de mis personalidades, ni de las suyas, ni de las vuestras, ni de las nuestras, ni de las suyas:
La bipolaridad en una taza de café con leche cuya tonalidad no daría a pensar en la predominancia de ninguno de los dos líquidos. El yin y el yan, separados por el grosor de un vaso de ginebra. La yema y la clara, mezcladas dentro del huevo. Los extremos de dos universos cercanos pero distintos, empeñados en unirse para formar un todo. Es justo lo que ansío.

La vida es una cantimplora medio vacía que hay que beber a toda prisa, el reflejo preciso de un momento olvidado con la luz exacta que proporciona un instante del día, un día del año y un año de nuestra vida. La esperanza por el contrario, es ajenjo del que es servido en vasitos, puesto en una gran jarra que hay que beber a sorbos para no desfallecer por coma etílico. Por eso, la breve pequeñez del ser comparada con la infinitud y grandeza de la esperanza, nos hace darnos cuenta de que podríamos pasar toda la vida esperando, aunque fuera a nada.

2 respuestas para “Confusión”

  1. PePoRRo:

    SALUTEN

    Es justo y necesario, ¿el qué? La destrucción de la humanidad.

  2. ppriquito:

    TIO ERES PATETICO CON TUS 69 AÑOS CHOCHEAS CUIDADIN CUIDADIN

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