Escribo

Yo no vivo, sólo escribo
Cada vez que me atraviesa una flecha
o simplemente por un dedo herido

Cuando sangro, no vierto sangre, sino letras;
cuando lloro, mis lágrimas caen y golpean las teclas

Cuando estoy gozoso, me levanto lleno de júbilo de la cama y me expreso en una hoja

A través de mi ventana el mundo transcurre sutilmente mientras sigo escribiendo

Las palabras me persiguen, resbalan desde mi mente; se deslizan hasta la nariz y se estrellan contra la palma de mis manos para finalmente desparramarse, esparcirse por las esquinas y morir sin que nadie las lea

Soy preso de un arte que no domino pero que a veces parece dominarme y someterme a una suerte extraña de felicidad suministrada con cuentagotas.

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