Los vaivenes de la vida; a veces mayúsculos y otras minúsculos

La cajetilla de cigarrillos que estaba en el maletín de aquel calvito que guardaba en su bolsillo un peluquín; pertenece a una prima mía que tiene una hermana cuarentona o cincuentona y que conocí en la campiña de Sevilla.

La chiquilla del flequillo asimétrico trincó novio en la feria de Alhama de Murcia.

Los cantores, percutores que trabajan en el conservatorio lucen pitilleras de sutiles abalorios y las sacan orgullosos, o más bien ilusorios; en reuniones de colegios.

Todos creceréis entre monstruos en un mundo encandilado por el odio que padecerá la codicia de las generaciones anteriores. La contaminación asolará el globo terráqueo y acabará con todos los problemas exteriores de política. El mundo será libre, los animales por desconocimiento del mal sensibles y el planeta a nuevas formas de vida asequible.

Marecita es una murcianica muy bonita;
tiene un par de ojos marrones inmensos como dos soles.
Su pelo es negro cálido; y su cuerpecito escuálido pero hermoso, además poseedor de una piel piel reacia al envejecimiento.
Por ti no pasan los años, puesto que eres una zagalica campurrianica de mente renuente, adolescente y; le pese a quien le pese, excelsa.

Lo escrito; se lo dedico a un dinosaurio verdoso de compungido gesto, dubitativo, inseguro y bello por fuera y por dentro.

Deja un comentario