¡Mis ojos!

Apareció como un espectro
cetrino-lumínico-fluorescente
Y me persiguió por las escaleras
Me agarró el cuello
y me dijo con voz trémula
¡Devuélveme mis ojos!

Salté sobre un carro en marcha
Corrí y cambié de acera
Crucé sin mirar al semáforo
¡Devuélveme mis ojos!

Me agarró de la pechera
Lloró óculacarentemente
Espantadísimo,
¡Monstruo! Gritéle
¡Te los arranqué y son míos!

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