Antes de dormir
Antes de ir a la cama, siempre hay tiempo para un último cigarrillo. Hojear las páginas de un libro sin la intención de leerlo, robarle algunas horas más al sueño y tener un último pensamiento fúnebre.
Jamás nos podrán despojar de una postrera reclamación contra la jornada o la vida, tan quejumbrosa como inútil. Siempre podremos oler una botella y servirnos un último trago en un vaso ya utilizado previamente.
La canción preferida, ha de sonar obligatoriamente de nuevo, para que su melodía nos acompañe mientras nos quedamos dormidos. El recuerdo de la persona más preciada vagará por la mente como un pájaro que se despistó de la bandada y comenzará su migración un poco más tarde.
¿Dormir? ¿¡Dormir!? Después de muerto. O en cualquier caso, después de mañana o pasado.
13 Abril, 2008 a las 9:48 pm
NOTICION”el misos 70 años” ver perfil publico de misosofos en mi@rroba.com PASARLO