Bendesclous y Misósofos
Bendesclous y Misósofos, están en el garito Vogue. Beben gintonic Bombay Sapphire porque nos gusta hacer cosas de hombres. Pero Bendesclous me muestra su inquietud porque los hombres, hacen más cosas además de beber.
Más cosas con mujeres. Y bueno, él tiene novia, pero creo que como es neozelandesa, no le importa demasiado.
-La verdad, Misósofos- Dice Bendesclous- Nunca he sabido entrarle a las tías. Me da un poco de vegüenza.
-Joder, Bendesclous- Responde Misósofos- A mí siempre me ha pasado igual. Si me las presentan, soy capaz de hablar con ellas, pero presentármelas yo mismo… ¡Preferiría que me tragara la tierra!-
-Oye, pues ahí hay tres que tienen pinta de francesas-
-¿Cómo lo sabes?- Pregunta Misósofos.
-Pues porque hablan en francés, una lleva una camiseta de la universidad de Marsella y yo de pequeño miraba* la televisión francesa y soy capaz de reconocer su acento.-
-Ah, hostia. Yo diría que es bastante seguro. Pues tengo una idea. ¡No veas, está guapísimo!-
-Anda ya, tío, tú estás loco.- Replica Bendesclous.
-Sí, verás. Mira, les digo que has venido de Suiza hace poco, que soy el único amigo que tienes y que aún no has aprendido español, porque llevas sólo dos semanas aquí. Entonces, les pido que te traduzcan algunas cosas que quiero decirte.-
Bendesclous se quedó alucinado con la estratagema de Misósofos. Así que éste último decidió llevarla a cabo, y se acercó a las francesas.
-Hola… Perdonad, ¿os puedo preguntar algo?-
-Lo siento… No habla** español.
Entonces Misósofos cayó en la cuenta de que su plan tenía una laguna. O más que una laguna, un océano entero. ¿Y ahora qué coño hacía?
Ya metido en faena, y como retirarse era demasiado deshonroso aunque aquellas guiris jamás pudieran contárselo a nadie conocido por él, le echó un poco de cara.
-Parlez-vous Français?
-Ah, oui! - Contestó una de ellas.
¿Y qué debía hacer Misósofos? Por una parte, eran francesas, ya estaba hablando con ellas y no tenía necesidad de ningún plan estúpido. Simplemente podía decir que era estudiante de filología francesa y que estaba muy interesado en practicar. Era una excusa mejor que buena. Pero por la otra parte, Bendesclous estaba solo y no sabía si se acercaría por su propio pie si veía que no aparecía por allí en mucho rato.
Entonces Misósofos fingió un francés rudimentario, o tal vez ni siquiera necesitó fingirlo. No era más que un hijo de la logse. Un deshecho del sistema universitario español. En ningún otro país, hubiera llegado a la universidad sin estudiar más de media hora seguida en diecinueve años, que tardó en acabar la secundaria y el bachillerato.
-Bon… J’ai un petit problème avec mona mi. Il est ici depuis deux semaines seulement et il ne parle pas l’espagnol très bien. Pouvez vous lui traduire ce que je vous raconte en espagnol ?-
Entonces las tres gabachitas se miraron perplejas, una de ellas se rió y la otra, dijo:
-Non, car on parle pas l’Espagnol”
Misósofos se acercó a Bendesclous, pero no le contó su fracaso. Le dijo: -¡Ven, Bendesclous! ¡Quieren conocerte!
Y Bendesclous se plantó ante ellas. Entonces Misósofos les presentó a Bendesclous, a pesar de que ni él mismo se había presentado. Luego le pidió a Bendeclous, que les explicara en francés, que lo disculparan por ser tan tonto. Y Bendeclous se lo contó, pero ellas se habían divertido mucho, y continuaron hablando con nosotros.
Sin embargo, sólo Bendeclous se lo pasó de puta madre. Misósofos no entendía nada de qué hablaban aquellas gentes. Incluso pensó en comerle la boca a una francesa, a ver si se callaban. Sólo fue un pensamiento, porque no lo hizo. El que sí que se estaba morreando ahora, era Bendesclous.
Y ahí es donde quedó patente su amistad y su lealtad. Se acercó a la francesa que supuestamente era para mí –ya que la tercera, hacía rato que bailaba con un negro inmenso- y le dijo algo al oído.
Ignoro qué le diría, y por más que se lo pregunté después, nunca me lo contó.
El caso, es que aquella francesa, se abalanzó sobre mí y me comió a besos apasionados.
Salen de allí ambos con una gran erección y un número en nuestras carteras. Lástima que se tuvieran que ir urgentemente a acompañar a su amiga (la que se había besuqueado y dios sabe qué más con el gran hombre negro) para que cogiera el avión.
Ellas se irán después para Almería, pero volverán dentro de dos semanas y se quedarán una sola noche en Granada. ¿Habrán conseguido engañar a Bendesclous y Misósofos? ¿Les habrán dicho la verdad?
En la puerta de la discotecucha, ambos permanecen parados fumando, el uno al lado del otro.
Misósofos insiste a Bendesclous: -Tío, ¿qué coño le has dicho para que se lanzara así?
Benceclous, goza haciéndolo sufrir: -Alors fils de qui es toi, ein? Molière ou Cervantes ! Dis que ton père est Molière !
Mas Misósofos preferiría comer sus propias entrañas antes que tener a un padre como Molière
Y ya no importaba si las gabachitas les habían mentido o no. Al fin y al cabo, Bendesclous tenía novia y Misósofos… Bueno, vale. Se siente por él.
De cualquier modo, si algo quedaba claro, era que ambos habían vencido el pudor, por ayudar al otro. Hacían un gran equipo.
El único recuerdo amargo, fue un dolor de huevos. ¿Qué más se le puede pedir a la vida? Bueno, sí… Aparte de eso.
*veía es la forma más usual en el español de España. Lo que ocurre es que Bendeclous es un petit suisse que frecuentemente enreda esa sucia serpiente que es la lengua de Molière en las astas de ese gran carnudo que era Cervantes.
**Para una puta frase que se aprende la gabacha, y no puede conjugar correctamente una sola forma verbal.