Las fallas de Valencia y la Aldayense Catetilla

-¿Quieres que veamos vídeos guarros mientras lo hacemos?
-Eh… Creo que no. Sólo hace dos horas desde que nos conocemos.
-¿Sabes? Cuando perdí mi virginidad sangré como un cochino.
-¿¡Cómo!?
-No te pares, sigue acariciándome, me gusta.-

¿Y si le digo que soy homosexual y me he dado cuenta de repente? ¿Y si me desdoblo en dos personalidades y ellas se juegan entre sí a los chinos, quién se queda y a quién se lo relatan?
No podía verla, no quería. Yo estaba borracho y enamorado; no me apetecía. Pero por alguna extraña razón, se metió en mi cama sin que la llamara, como una gata que viene al olor de la soledad en mitad de una noche amarga dentro de un vaso de champán bruto mezclado con ginebra.

Y cuanto más insistía ella, menos asistía yo. No me había desdoblado, ni tan siquiera estuve allí.
Sus pasos desaparecieron en una extraña niebla vespertina y quedé libre e insomne para contarlo.

Una respuesta para “Las fallas de Valencia y la Aldayense Catetilla”

  1. Anónimo:

    JODER ES VERDAD EL MISOS TIENE 70 PRIMAVERAS

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