Te convido a creerme, cuando digo futuro
El fulgor rutilante rubicundo amalgamado en su pupila verde-azul, quiso aparecer de nuevo astro cegador.
Y cambió el curso de las aguas, mientras se desplegaban sus alas como enormes hojas de palmera creciendo por segundos. Aire dejó atrás la época en la que no olía a nada, para contener una fragancia felina y un recuerdo olvidado en el fondo del segundo y mayor cajón de la memoria.
El pensamiento se volvió más acompasado que el electrocardiograma de una nuez sana, el goteo incesante de un arroyo medio en el que chapoteaba la vida cada vez más lenta y largamente. Hermosa, bonita, similicadente, desnudadora de almas bohemias, hace que el vello se me erice como pitas, mirtos y erizos de mar punzantes como su mirada.
Arriar las velas. Las aguas tumultuosas obligan a navegar con precaución, la muerte desvencijada ha contratado a un sicario que mata al amor, por un mínimo estipendio. ¡Desapareced de mi vista, por Zeus! ¡Por Júpiter! ¡Por todos los dioses del Olimpo y Hares en un mal día!
No os quiero ver ni a uno de vosotros, Temores; os aplastaré con la palma de mis manos, que ya ha aplastastado cráneos, corazones y divinidades. ¿Qué se interpone ante mí y el filo de una espada que se puede tomar por el mango de oro macizo pesado como el oro o la liviana hoja sosegadora de todo mal?!
Braman en el pecho mil lunas hasta ahora calladas como la luna, la sangre fluye por sus cavidades estrechas portando una insuflación celular instantánea. El cuerpo se mueve, como propulsado por la energía interior de la vida. ¡Cabalgar! ¡Esquiar! ¡Correr! ¡Saltar! ¡Nadar! ¡Volar! ¡Andar! ¡Trotar! ¡Conducir! ¡Marchar! Todo un ejército de sentimentos hasta ahora descarriados persiguiendo un único objetivo, por el bien común, por el único bien, por la felicidad de una desflorada y la de una flor; reinventar cada segundo habiéndola olido y amarla un millón de veces desde que salga hasta que se ponga el sol.
Al final, el motivo de la búsqueda tenía a su vez otro motivo para buscar: Indagaba el paradero del tiempo perdido.
24 Abril, 2008 a las 10:24 pm
¿no te desanima ver que estas escribiendo cosas como esta, chulas, misosóficas y únicas, y la peña sigue dejando los mensajes en “manual de cómo liar un porro”?
Por animar, lo digo. Yo quemaría algo ahora mismo.
Saludos wapo
29 Abril, 2008 a las 12:26 am
en ese y en el manual del narco, a la gente lo que le van son los manuales xD
7 Mayo, 2008 a las 10:11 pm
malisimo