Mejor apto que estudioso

Según algunos, la nota de un alumno no ha de ser decidida sólo por el examen, sino por el trabajo realizado de éste y la asistencia a clase a lo largo de curso. Para ellos, es una forma de premiar la dedicación; y sin embargo, hoy me veo obligado a quitarles la razón que creen llevar en la cuestión.
¿Desde cuándo los mejores deportistas son los que más entrenan? ¿O los músicos más sobresalientes aquellos que contumazmente, se empeñan en tocar un instrumento con pericia?

Hay quien se queja de que las universidades son demasiado elitistas. A mí me parece todo lo contrario: La enseñanza está adaptada a los mediocres y se puntúa para que ellos obtengan todas las ventajas de su mediocridad. La asistencia a clase no debería ser más valorada que el color de los ojos o la altura.

Extrapolando estas ridículas pretensiones al deporte, por ejemplo, tendríamos que los ganadores de las olimpiadas serían los que más horas hubieran consagrado al entrenamiento; y los agentes de bolsa que obtendrían más beneficios, serían aquellos que se acostaran más tarde repasando índices y expectativas de crecimiento. ¿A alguien más le parece que esto sólo es posible en el país de las margaritas?

Se trata simplemente, de seleccionar a los individuos más cualificados, y para llevar a cabo esta tarea, se realiza un examen (si bien, sería de menester buscar otros sistema mejores); en el que se hace demostración del conocimiento adquirido. Y punto pelota. Uno puede adquirir el conocimiento estudiando un día antes si su inteligencia se lo permite, o hacerlo poco a poco durante tres meses antes y sin dejarse arrastras al absentismo. ¿Qué más da?

Pues no, no da igual. Ahora los estúpidos rigen el mundo según sus pautas mediocres y condenan al personal docente a sumergirse en su espiral de idiotez concienzuda y tenaz, frente a otros factores que determinan a un buen profesor: Inteligencia, innovación y didáctica; cualidades que, vaya usted a saber por qué razón, jamás han ido parejas a ser un empollón muy limitado en el plano psíquico, cual burro que no ceja de dar vueltas a una noria, hasta que extrae agua aun sin saber qué está haciendo exactamente.

3 respuestas para “Mejor apto que estudioso”

  1. iris:

    bueno…Llevas razón según como se mire…Es más probable que quien más esfuerzo y tiempo dedique a algo, apruebe y saque más nota, no crees? Aun así, es cierto que la asistencia no debería contar, o no debería contar tanto(Aunque a mi me viene bien que voy siempre a clase xDD)

  2. Ben Desclous:

    Pues a mí, me vendría de p… madre que la asistencia no tuviera ningún valor en la nota final. xD

  3. Federico:

    Saludos misósofos! muy bonita crítica a los sistemas de educación a los que tiende nuestra universidad y nuestra educación superior. No obstante,lo que planteas creo que es bastante trascendente de las meras prácticas y la asistencia a clase. Me da la impresión de que despierta tu malestar el hecho de que los mediocres se equiparen por medio de un baremo que valora el trabajo y no la lucidez o “inteligencia”. Sin embargo, esta frustación que es harto comprensible, nos lleva a pensar lo siguiente: Si el más apto, el más válido el más inteligente fuera el premiado, que ocurriría con el resto? con los mediocres? Me dirías que el echo de que se vieran en una posición inferior, sería algo que en última instancia, sería justificable desde la idea de una justicia maritoria.
    No obstante, mirando la situación actual, o real, vemos q la “justicia” (o el compendio legal que la representa) se dedica teóricamente a defender al más débil de los abusos de los más poderosos. Y esto no es más que un reflejo de nuestra naturaleza humano-social. Las sociedades se fundan en las dos leyes naturales del hombre, la búsqueda del placer y el dominio del más fuerte. Las leyes artificiales (o humanas o culturales) no son más que un límite para las otras leyes, las cuales no son compatibles con un estado de sociedad. El hombre necesita equiparar para mantener el contrato social. Sinol, este desaprecería.

    –fede–

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