Y tú, ¿sabes que el tabaco es nocivo?

Fumar no sólo es nocivo, sino mortal. Existen estudios que lo evidencian y espero que nadie albergue duda alguna al respecto.
El listado de la gente que fallece anualmente por esta causa es expuesto en las cifras oficiales, que -aún concediendo que estuviesen engrosadas-, representan fidedignamente una realidad: El tabaco, mata. Así lo rezan millones de cajetillas cuyos consumidores leen resignados y gracias a las cuales, sin duda, más de uno habrá sido disuadido de tamaño mal hábito.
Es más, si alguien nos intenta convencer de lo contrario –aparte de que algo así, afortunadamente sería una causa perdida- podríamos tacharlo de mentiroso con la total certeza de estar llevando a cabo un juicio acertado.

El ser humano, en tanto que racional y social; es no sólo capaz de adquirir conocimientos que lo hagan llevar una vida más sana, sino de transmitirlos a los demás y de algún modo enseñar a aprovecharnos de ellos.
La desaforada y encarnizada lucha contra el tabaco, tiene desde mi punto de vista un fin más que deseable y ampliamente avalado por una sociedad moderna que –en teoría- vela por los individuos que la componen. No llegamos a prohibir fumar –eso sí, sólo está permitido el tabaco sin ningún tipo de condimento; aunque eso ya sea harina de otro costal- pero lo restringimos y demonizamos para que esta costumbre no deje de ser adjetivada como se merece: Perjudicial y zafia.

No obstante, a mí hay algo que me escama de todo este tinglado.
No se puede vivir sin pulmones, no; pero tampoco con un cáncer terminal o en un medio donde el aire no sea respirable. De ningún modo somos capaces llevar una vida placentera y cómoda bajo el agua, ni creo que los ecosistemas actuales quedaran tal y como los conocemos después de zambullirlos a todos bajo toneladas de agua marina.

Seguro que a estas alturas, el posible lector dará en pensar “Anda, ¡mira éste! ¡Va a descubrir la pólvora! Ahora nos vendra con las monsergas de siempre… Que si hay cosas peores… Que si patatín que si patatán… Que si es mejor fumar que robar… Que si blah, blah, blah…”

Pues no, he de informarlo de que se equivoca, muy señor mío. Mi intención no es otra que la de llamar la atención sobre la hipocresía que se cierne sobre nosotros como un colosal nubarrón negro.
Me explico: Si realmente la bondad humana –desafiando la vieja locución latina de homo homini lupus, tomara cuidado de sus semejantes hasta tal punto de anteponer sus vidas –y la calidad de éstas- a intereses económicos… ¿Realmente tendrían lugar guerras? ¿Seguirían envenenando los productos alimenticios con componentes químicos cancerígenos? ¿Cuánto tiempo haría desde que hubiésemos desechado los viejos sistemas de locomoción a base de combustibles fósiles? Porque todo el mundo sabe que un ordenador es mucho más complejo que un nuevo tipo de transporte a base de energías renovables no contaminantes y que… (¡Oh, sorpresa!) No harían desembolsar al usuario el dineral que cualquiera de nosotros gasta en algún derivado del petróleo.

No se halla usted ante ninguna teoría conspirativa –De hecho, puedo aseverar orgullosamente que no he llegado a inscribirme en las listas del PP- mas no holgaría preguntarse si realmente hay a quien le interese mantener ocupadas a las mentes con asuntos como el terrorismo, el tabaco o el acoso escolar; que aunque son cuestiones de capital importancia, no por ello dejan de eclipsar a otras tantas otras que permanecen ocultas a un ciudadano medio demasiado inmerso en su quehacer diario y sobre todo, sin demasiadas ganas complicaciones ulteriores a las mínimas indispensables.

Yo ya no fumo, señores. Por convicción propia –en realidad tanta publicidad antitabaco, hacía sino empujarme al consumo por el mero hecho de contrariar- y vivo en la creencia de que el mundo sería un lugar mejor sin nadie lo hiciera. Sin embargo, no olvido que igual que existen grupos de presión que durante años, acallaron los estudios y la información real que se tenía sobre el tabaco; por ende la industria de la alimentación, la de la construcción, la petrolera y hasta la del papel -que estarán de cualquier forma menos desamparadas- deben de encontrarse frotándose las manos al contemplar cómo atacamos cuales buitres los despojos de lo que ya no representa más que un vicio antiguo cuya negatividad es más que clara y patente.

¿Por qué no comenzar pues ahora a interesarnos verbigracia, por el tan desmentido –como el tabaco en su tiempo- calentamiento global? ¿Para cuándo manifestaciones generales contra el uso de energías contaminantes? ¿Es que nadie se acuerda del mercado negro de las maderas preciosas o del marfil?
¿No hay ninguna idea desconocida por el humilde populacho, que se remueva en alguna cabeza bien amueblada? ¿Ni siquiera una mente brillante ha dilucidado la feliz ocurrencia instalar un circuito en los hogares para que el agua residual, de por ejemplo la bañera; vaya a la cisterna del inodoro?

En el caso de que dentro de un tiempo, observe que los acontecimientos no toman una trayectoria distinta de la de hasta ahora; quizás vuelva a fumar.
Total, ya puestos a elegir; prefiero sucidarme lentamente y en cómodas cuotas, con el único requisito de que se trate de mi voluntad propia y haciendo algo que en el justo momento de su ejecución me produce placer; a ser en cambio vilmente asesinado a manos de aquellos que se lucran a nuestra costa con el beneplácito de un estado que los licita y escuda.

6 respuestas para “Y tú, ¿sabes que el tabaco es nocivo?”

  1. Chyo:

    No me jodassss ¿has dejado de fumar? IN-CRE-I-BLE xDDDDD.

  2. Misosofos:

    En realidad no. Sólo era para darle fuerza al texto x’D

  3. Fer:

    “Existen otros adictos al tabaco además de los fumadores: los agricultores de muchos países donde se subvenciona generosamente el cultivo de tabaco. No cultivan tabaco para satisfacer las demandas de los consumidores de forma eficiente en un mercado libre: cultivan tabaco exclusivamente por el subsidio. Estas subvenciones estatales, procedentes de los impuestos confiscados a los contribuyentes, contribuyen a generar dependencia e irresponsabilidad. Sus receptores se acostumbran a un estilo de vida sin riesgos, sin obligaciones, sin esfuerzos. Siguen haciendo lo que han hecho siempre sin preguntarse si eso es lo que desean los demás ciudadanos. Ni se plantean dedicarse a otra actividad económica más demandada. No ven alternativas porque no las buscan. El espíritu emprendedor les es completamente ajeno, se resisten a los cambios e incluso llegan a creer que tienen derecho a ser compensados cuando se agota el maná celestial. Viven a costa de los demás y pretenden seguir haciéndolo”
    Es lo que dice F.C. Uno de los grandes pensadores que forman parte del Instituto Juan de Mariana.

    Yo creo que está claro que el tabaco aporta grandes beneficios al estado, sobre todo a los políticos, que se llenan los bolsillos con el dinero de los pobres ignorantes que les votan sin hacer nada realmente útil. También creo que la idea de que se habla de tabaco, terrorismo u otras cosas para despistar al personal, es errónea. Simplemente es propaganda electoral y moralista de los políticos, que creen que lo que ellos piensan debe hacerse general porque está bien. Adoctrinando y debilitando la capacidad de pensar de los individuos(su verdadera libertad).
    Por cierto ¿que te parece la nueva directiva europea, según la cual, dentro de poco tiempo, estará prohibido publicitar los posibles efectos beneficiosos de bebidas alcohólicas, como el vino o la cerveza? Ya no se podrá decir aquello de: “un vaso de vino al día, es bueno para la salud”, porque incita al consumo de alcohol a los menores. El que promulga ese tipo de ideas, seguro que padece alcoholismo y se avergüenza, por eso cree que los demás no deben beber alcohol.
    Perdona si el comentario es demasiado largo.

  4. Misosofos:

    Fer, no digo que en sí las campañas antitabaco sean una maniobra de distracción; sino que lo que realmente nos importa que son los sueldos, el precio de la vivienda, la venta de armas al tercer mundo o la deforestacion, han quedado relegados a un segundo plano para darle bombo y platillo a algo que ya no es necesario hacerle más publicidad.

    Me alegro mucho de que hayas mencionado esa cuestión de la “publicidad” de la bebida, ya que hoy la he leído ya en varias fuentes y no daba crédito.
    Lo realmente fatal del caso, es que esa ley no sale a raíz de que hayan descubierto que es falso que el consumo moderado del alcohol sea malo: SINO QUE SÓLO VAN A PROHIBIR DECIRLO.
    Me parece una manipulación mediática que un especialista no pueda hablar con fundamento de aquello que conoce, y que aún concediéndole la razón, LO OBLIGUEN A DESINFORMAR.

    No te preocupes por la extensión del comentario… A mí también me ha quedado un bonito ladrillo de artículo.

    P.D.: Gracias a ti, que me has recordado la cuestión; hoy no me acostaré sin tener algo más que decir ;-)

  5. Pablo:

    Una sola pregunta…
    leí los comentarios pero no me cierra que hayas escrito una cosa y dicho otra.
    ¿Has dejado de fumar?
    Gracias!
    Un lectos asiduo.

  6. Misosofos:

    Pablo, no era más que una estratagema para darle más fuerza al texto ;)
    En gran número de ocasiones, escribo sólo por escribir :)
    Pero sí… Lo he dejado *casi* aunque no del todo. jaja

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