Haciéndome entender. ¡Un carajillo, por favor!

Aquellos que me oyen hablar, suelen intentar determinar mi procedencia mediante mi acento; la mayor parte de las veces, -conveniente es ponerlo de manifiesto-, con mala fortuna. Supongo, que por antojárseles más ininteligible el habla gaditana, y por también desconocer la ubicación de cada uno de los dialectos antaluces; increíblemente la mayoría me sitúan en Cádiz. De hecho, debo de dar tanto el pego que recuerdo que este año incluso pude observar que un gaditano llegó a creer paisano suyo.

Pero no vayan a creer ustedes, señores lectores, que servidor se avergüenza de este hecho lo más mínimo. Es más, incluso yo diría que en gran parte estoy orgulloso de ello y exhibo mi fuerte ceceo y apócopes sin ningún tipo de pudor doquiera que vaya.

Todo esto, lo cuento a santo de que hace algunos años -yo diría que contaba unos 17 por aquél entonces-, de camino a Madrid el autobús hizo una parada en una especie de área de servicio, por llamarla de alguna manera. Me acerqué para que me despacharan << Un caraíllo, por favó>>, sin demasiada dilación.

Un sonriente camarero poco más viejo que yo, me repetía mi misma pregunta seguramente con ánimo de corregirme y enseñarme a hablar adecuadamente como un mesetario de toda la vida. Juro que vocalizaba como si frente a un bebé se hallara; tal era su afán por ocuparse de mi aprendizaje.

¿Un carajillo? - no sé si preguntó o más bien afirmó.

Cinco años más tarde, de camino al mismo sitio, el autobús para en el mismo lugar. El mismo camarero atiende junto a otros muchos la barra. Y a mí… ¿Cómo no me podría apetecer un caraíllo en esas circunstancias?

<< Un caraíllo, por favó >>, suelto jactándome de la voz que tengo.

Dispuesto a repetirme la lección, mis oídos escuchan un eco con otro acento… <<¿Un carajillo?>>. Esto, cuando sale de labios de un mentecato que lleva 5 años en un mismo trabajo y máxime siendo este para nada gratificante; me pareció algo graciosísimo.

<< Pues ya que caraíllo y carajillo te parecen cosas tan distintas; ponme un caraíllo que seguro que tié más arte. >>

4 respuestas para “Haciéndome entender. ¡Un carajillo, por favor!”

  1. Ella y su orgía:

    Cuánto listillo mesetario. Ignoran que el abanico de acentos de una región es amplísimo, y meten a todos sus habitantes en el mismo saco. ¡Ay!, cuánta ignorancia.

    Besos orgiásticos.

  2. Yoli:

    Olé muy bien dicho que como el arte que tenemos los andaluces ningunos :).
    ¡Viva Andalucía!

  3. nauj27:

    Ay ay, a ver si me bajo pronto de la meseta que creo que estoy empezando a pronunciar más letras de la cuenta!

  4. goldhands:

    Bueno, aun tiene usted suerte….

    su acento es divertido, gracioso y parece gaditano.

    El mío no y parezco polaco…

Deja un comentario