Ella
Ni la he rozado. Al fin y al cabo, ¿de qué sirve el tacto? ¿Puede el tacto oler un perfume? ¿Degustar una onza de chocolate? ¿Oír el gorgoteo del agua que cae sobre el pilar de una fuente del patio? ¿Contemplar la longevidad de un día un solsticio de verano?
El tacto no sirve para nada y así pues, yo siempre seré célibe en cuanto a ella respecta.
Claro está, habrá muchas otras que bese, abrace, acaricie y acurruque; pero ninguna será ella.
2 Julio, 2007 a las 9:41 am
Yo la he visto, y la he besado. En las mejillas, pero la he besado.
2 Julio, 2007 a las 12:31 pm
Bueno, Yabu; me he permitido la “boutade” -si os parece bien el galicismo- de poner un enlace a su página.