Los tontos y los locos

Cuenta mi padre que un buen día fue a pedirle la mano de su hija al abuelo.
Él le contestó que le parecía muy bien. Más tarde, el abuelo preguntó a mi madre de quién era hijo ese pretendiente suyo.
Al oír que pertenecía a la familia de los Castañeda, la avisó de este modo: “Tú sabrás qué haces hija, pero esos Castañeda son todos unos locos.”
Según mamá, fue el consejo más certero que nadie ha dado nunca.
Desde el punto de vista de mi padre, sólo hay dos tipos de personas: Los tontos y los locos.

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