Mierda de gato
Mi madre tenía un bonito jazmín nacido en un macetero inmenso, al que el gato de mi prima le gustaba ir.
Allí hacía caquita y la enterraba, aquél animal tan bonito. Yo, que sabía que aquello disgustaba a mamá, decicí hacer igual y cogí un zurullito mío, lo hice moñiguitas pequeñas y las enterré camufladas entre la tierra del tiesto.
Cuando me fui a lavar las manos, que olían muy raro; me pilló en el fregadero, poniéndolo todo perdido.
-¡Ah, pero qué has hecho! ¡Lo estás llenando todo de mierda!-
-Yo no he sido. No es culpa mía. Fue un niño malo que ya se ha ido, pero cuando lo vea, le diré que lo andas buscando y que ha estado muy feo eso que ha hecho. ¿Vale mamá?
-¡Qué faena tienes, y qué mentiroso te has vuelto! Ay, qué niño este, ¡es tan travieso como su hermano mayor cuando tenía su edad!