Pongamos que hablo de Charito

Le gustaba masturbarse con la almohada cuando todavía formaba parte de la audiencia de Barrio Sésamo.
No lo hacía fugazmente, sino que se desnudaba completamente y acariciaba sus incipientes senos a la par que su sexo.
Cuando su cara rezumaba todavía una inocente rechonchez que no sugería ni vagamente los atractivos y vertiginosos ángulos que la conformarín luego; solía jugar con sus compañeros a los médicos e incluso quedaba en escondites de su colegio para chuparle el pito a uno.
Por lo que se ve, ese amiguito con derecho a felación; recibió coacciones por parte de un estudiante asiático que quiso sumarse a tales menesteres. El resultado fue que Charito ya quedaba con dos chicos para practicarles mamaditas a la misma vez y sólo algo después de haber pasado a contar con una edad de dos dígitoes.

Nunca supo cuándo ni con quién perdió la virginidad, pero recordaba especialmente a un chico de 15 años al que se entregó. Abrió totalmente las piernas, a pesar de ser la primera vez; y antes de ser penetrada no sintió ni pizca de miedo, sino sólo ansiedad.
Y es que claro, como el pene de los chicos iba creciendo a medida que pasaban los años; si es que alguna vez tuvo himen, éste habría ido cediendo tan poco a poco como una casa derruida por el agua y el viento.

2 comentarios for Pongamos que hablo de Charito

  1. Chyo said,

    Julio 19, 2007 @ 12:33 pm

    Uhmmm un poquito guarra la tal Charito ¿no?, menos mal que se trata de uno más de tus pequeños relatos xD.

  2. charito said,

    Julio 28, 2007 @ 9:10 pm

    muy bonito el cuento, me siento identificada.

RSS comments feed· TrackBack URI Pongamos que hablo de Charito

Leave a Comment for Pongamos que hablo de Charito