Dulce tortura

Cuando una pianista toca un instrumento tan femenino como el piano; me deleito como si se tratara de una orgía lésbica entre dos manos delgadas, suaves, femeninas, con sus diez dedos y todas las teclas. A veces no necesito verlo, sino que simplemente imagino a una interfecta cualquiera, sentada al piano.

A saber qué me depara el futuro. Sólo sería feliz si una adolescente de pelo rizado, pechos preciosos y que me sometiera a una tortura sexual llena de expectativas insatisfechas, para fijar una meta que finalmente me permitiera alcanzar. Hay que mencionar también, que a veces incluso para mí la vida es perfecta.

Una respuesta para “Dulce tortura”

  1. intis:

    Lástima que yo no sea tu chica ideal! Qué penita cn lo que me gustas!

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