Gusanos de seda

Fue mi padre quien me adiestró en la cría de gusanos de seda. Él los había tenido de niño, durante años y años, en cantidades tales, que se pasaba el día deshojando moreras y por la tarde, las esparcía los frutos de su trabajo sobre una legión de anélidos; como si fuera el dueño de una industria de seda.
Me encantó cuando alguien que no recuerdo, me regaló mi primera caja de zapatos, con gusanos de seda en el interior. Es una pena tener tan mala memoria, que no podamos recordar a quien alguna vez, nos descubrió alguna de nuestras pasiones.
Los transportaba con un mondadientes de las hojas viejas y agujereadas a las nuevas y frescas. Recolectaba la hoja de unos grandes árboles, tras un pabellón deportivo. Luego, daba de comer a mis gusanos y guardaba las restantes cara a cara, una contra la otra; todas ellas envueltas en una camisa raída. La mojaba, y ello me permitía conservarla en estado óptimo durante varios días.
Hay quien en los primeros días, les echa lechuga. Es un error, ya que no les sienta bien y su consumo continuado, los hace morir por enfermedad.

Era increíble cómo crecían mis gusanos, y qué poca mortalidad se producía entre ellos. El gusano de seda, muda dos veces la cabeza a lo largo de su desarollo; y es en esos dos momentos, su salud es más vulnerable. Pasan varias lunas, sin poder comer mientras el miembro capital se les va separando poco a poco del resto del cuerpo. Dejan de deglutir durante esos días; sólo durante esos días y nunca jamás a lo largo de su existir. El resto de las jornadas y del tiempo, comen sin parar. Si se hacen muy grandes, se puede ver un hilo verde desde su cabeza y que parece llegar hasta los órganos de excreción. Sus excrementos son negros con uno tono verdoso en función de su buena alimentación.

En su génesis aún son pequeños y negros como viruta de chocolate, a veces enredan hilitos de seda; la misma que producirán para envolverse en un capullo. Si no se los separa, pueden incluso llegar a morir, por no poder subir por ellos mismos a la superficie de la caja.

Pero sin duda, un gusano fuerte, vive para hacer el capullo, al igual que la mayoría de los humanos.
Los que no cuentan con las fuerzas pertinentes, se quedan fueroa, y empiezan a volverse crisálidas, amarillentas y cada vez más inmóviles. Si se los toca, sin la protección de su capullo, pueden morir o sufrir pérdidas de órganos en su posterior estado de mariposa blanca, de espectacular belleza, que tiene algo parecido a dos cejas bajo unos ojos negros compuestos por otros miles de ojos que la permiten ver a todo su alrededor.

Los más fuertes, que suelen ser mayoría cuando se ha atendido a sus necesidades adecuadamente; comienzan a tejer lo que parecería el boceto o si lo prefieren, estructura de su nueva prisón protectora, donde permanecerá inmóvil un número indefinido de semanas.

Al surgir de sus capullos como mariposas, ya no necesitan comer nada; ni siquiera poseen órganos digestivos. Viven unos días con la función de aparearse.
Su reproducción es sexual, por lo que hay mariposas macho y mariposas hembra. Mueven las alas avigorosamente, mientras el macho, introduce sus órganos genitales y éstos quedan enganchados durante largo tiempo, en los que no se pueden separar. No es de extrañar ver a otro macho intentando disolver una unión indisoluble. Un solo macho puede cubrir a varias hembras y sin embargo, la proporción de éstos es prácticamente la misma respecto a ellas.

Imagen extraída de la Wikipedia

Después de que se produzca la fecundación, el abdomen de la hembra empezará a engordar.
Pondrá sus huevos blanco amarillento, recubiertos por algún líquido glandular pegajoso que los permite adherirse a cualquier superficie. Poco después, mueren; tanto los machos como las hembras. Pasan poquísimo tiempo siendo mariposas, en relación con ese otro en el que se arrastran como orugas. Idénticamente a las personas.

En España, más o menos por el mes de marzo y con la entrada de la primavera; basta poner la caja unos segundos al sol y rociarla con agua lo más pulverizada posible. Deberemos habernos provisto de los brotes de hojas de morera más tiernas. El ciclo de la vida vuelve a comenzar.

8 respuestas para “Gusanos de seda”

  1. José Manuel:

    Incurres en un error ortográfico. La planta se llama Morera. Moreda, según la RAE es el sitio que está poblado de Moreras. xDDD.

  2. José Manuel:

    Por cierto, en mi casa, de pequeño también teníamos gusanos de seda, pero dan tanto asco que al final no continuamos con la tradición.

  3. Misosofos:

    Ya lo había cambiado, perro :P
    De hecho, lo busqué en el diccionario porque dudé y vi que en la página de Atalaya también hablaban de ello.
    Demasiado lento, vaquero.
    Y en cualquier caso, la ortografía no se ocupa de este tipo de cosas :)

  4. mega osito:

    misosfos está triste

  5. José Manuel:

    No creo que fuera demasiado lento cuando te detecté el error, jeje. Lo que pasa es que nunca reconoces un error tuyo. Pobres gusanos, si levantaran la cabeza…

  6. Misosofos:

    Lo que pasa más bien, es que estaba guardando el borrador, pero lo publiqué y luego lo volví a quitar y tú ya habías dejado el comentario :P
    Además, claro que no reconozco los errores.Simplemente no los tengo ;-P (Modestia aparte).

  7. ana:

    hola cuando era pequeña siempre tenia gusanos de seda,ahora soy madre de dos niños y me gustaria seguir la tradicion.me podras informar de donde los puedo conseguir y en que tiempo.yovivo en barcelona y nunca los he visto en ninguna tienda.gracias de antemano

  8. lupita:

    woo0o0o0o0o0o0la como estan

    bueno yo siempre quise un gusano

    pero mis papas nunca

    quisieron regalarme uno

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