Ojalá fueras tan puta como tu madre

Ojalá fueras tan puta como tu madre y tus labios tuvieran un precio expresado en alguna divisa. Conseguiría pecunia a espuertas que guardaría en bancos suizos dentro de numerosas cuentas bancarias igualmente numerosas en sus cifras astronómicas seguidas de aún más ceros, en cualquier unidad monetaria.
Tus caricias debieran poderse comprar, sin descuentos por cantidad. Las noches contigo, habrían de marcarse con un valor estipulado y ser pagadas de antemano.

Mas desgraciadamente, no es una cuestión que pueda controlar. Tu madre es una santa, y tú, una hija de puta; en el buen sentido de la palabra, claro. Porque eres una hija de puta a la que quiero, desmesuradamente además; y que está fuera totalmente de mis capacidades adquisitivas.

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