Trabajar es un mal negocio
Ah… ¡Mal negocio ese de trabajar! El hombre tiene pocas necesidades: Comer, dormir, copular y poco más.
Pero cuando le cambian lo más valioso, que es el tiempo; por vil metal, el ser humano se embrutece hasta niveles inimaginables y es capaz de realizar acciones inopinables, como comprarse un coche, hipotecarse o ponerse a ver películas pornográficas.