Adiós, Corazones

Soy un corazón vagabundo en el valle Malas Putas. Tengo una postal de Nueva York que dice: “Ven y búscarme; si me encuentras, soy tuya.” Pero no voy, ni me muevo, pues prefiero ser un corazón vagabundo para así vagar de nuevo.

Hoy he hallado una carta de hace cuatro años, escrita en la lengua de Molière y con una dirección en Besançon. Le he escrito y a la escasa semana me ha contestado una exadolescente francesa, que conocí cuatro años atrás, aunque sólo por correspondencia. Me ha invitado en una segunda carta, a la que he contestado afirmativamente, prometiéndole encontrarnos. Uso traje de marca Solemne Hijo de Perra.

Tenés que contame Oliverio, cómo se hace para burlar al tiempo poseyendo un corazón oscuro con alumbrado recién inaugurado. Debés decirme, Oliveira, cómo se encuentra a una maga en la capital parisiense. Merci bien a vuestra puta madre. Soy un troyano que  nunca quiso regalos de los griegos.

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