Contrarreloj
-Es demasiado tarde - me dices - Jamás lo lograremos. Hemos de andar un largo trecho, tú estás cojo y yo paralítica.
-¡Ya casi no nos queda tiempo - Te apremio. - Te tomaré en brazos y llegaremos a buen puerto.
-Debimos partir hace diez minutos…-Te lamentas-. Tal vez entonces todo hubiera sido distinto.
-Más tarde aún será cuando pasen otros diez- Te espeto - ¿Por qué no nos conformamos si no lo conseguimos, al menos con intentarlo?-
-Tienes razón, ¡corramos!- Accedes finalmente.
Pero ya me he vuelto, no te oigo, y decides no molestarte en llamarme.