Sequía estival

Había veces que no tenía ganas de actualizar esta bitácora por simple pereza de vago reincidente.
Ahora, intento hacerlo varias veces al día, pero no se me ocurre nada sobre lo que escribir.
Es lo que tiene el verano; siempre acaba matando mis emociones, con su calor estival.
En invierno, es fácil reflexionar, calentándose en un brasero o estufa, aislado de las inclemencias meteorológicas. Sin embargo durante la canícula, uno puede divertirse o ver cómo los demás se divierten y cualquier tipo de pensamiento más allá de lo superficial, desaparece antes de desarrollarse, como un embrión inviable.

Ya no se sueña, sino que se está siempre despierto, disfrutando o padeciendo. O se come en un chiringuito a pie de playa, o se subsiste, a base de ensaladas y otros cuatro platos fríos.
Los románticos se han ido; ahora sólo quedan quienes follan gratis, se van de putas o se masturban.
Las ilusiones se desmoronan, como una catedral de hielo que no acabó de congelarse; o se digieren, como un helado devorado hace hora y media y que ya nos refrescó cuanto podía.

A estas alturas del año, todo está hecho. Gozamos los frutos de un año de trabajo, éxitos y amistades cosechadas; o nos pudrimos sin vacaciones, trabajando en el peor de los casos o desocupados y rezando por hacer algo que desgarre la monotonía.

Cómo odio el verano…

Una respuesta para “Sequía estival”

  1. intis_18:

    No digas eso, que el verano también te ha traído sorpresas e ilusiones.

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