Siempre ha de pasar
Júrote que aunque pase el tiempo que sin duda siempre ha de pasar y te haya añorado, unos ratos más que otros; jamás me he olvidado de ti.
Prométote, que mal que me pese, siempre te tuve presente; a veces
por voluntad propia y otras muy a pesar mío. Que hasta bajé de peso por quererte en vez de comer
y que la vida me pesaba o quizá aún me pese aunque ya no hable de pesares por no parecer pesado.
He llegado a tener cuenta en el estanco, conocer a todos los dueños de bares y cantinas; seducir a las mujeres más ignobles, que en ocasiones intenté dejar que me sedujeran tan torpemente como supieron, como aquél que sucumbe a comer cualquier cosa; he llegado a vender droga, a rezar a dios y ciscarme en sus muertos; más ni por un segundo, dejé de echarte de menos.
Pero un día todo cambia y ya no eres más que un recuerdo al que ni tan siquiera sé extrañar por sí mismo, sino por su misma calidad de recuerdo. Y entonces es de menester construir otra historia y comenzarla bien desde el principio, para seguir así construyendo algo mientras el tiempo como siempre, ha de pasar.
26 Agosto, 2008 a las 11:05 pm
Jo, recuerda a los corazones rotos antes de escribir la próxima entrada
13 Septiembre, 2008 a las 8:12 am
jajajaja cuales corazonas
mi amor