Criterios de evaluación equivocados

Alguien cuyo nombre omito por deferencia hacia él, va a aprobar una asignatura común a todas las filologías titulada Lengua Española. Yo en cambio, no.
Esa persona tuvo la enorme gentileza de prestarme sus apuntes, (lo cual le agradezco), que dicho sea de paso, no me pude estudiar por resultarme tremendamente aburridos y estar plagados de errores gramaticales y ortográficos.
Por poner ejemplos, se ponía de manifiesto una oposición entre un estudio dinámico y estético y la palabra canviar aparecía repetidamente.

La planificación de la materia responde a cuestiones que no entiendo de qué modo pueden inquietar a alguien que como yo, estudia Filología Francesa, ni en general a nadie si se le da ese enfoque.

Para mí, el estudio como simple afán de saber inherente al ser humano ha dejado de existir para convertirse en una herramienta más puesta al servicio del dinero.

Probablemente mi laureado amigo ocupará un puesto de profesor el día de mañana… Uno semejante al que ocupa el profesor que nos ha impartido las clases de la susodicha asignatura.

Cuando aprender se convierte en memorizar y su único objeto es plasmarlo en un examen para la obtención de una calificación; a mi modo de entender las cosas, hay algo que marcha mal en el sistema educativo.

Sin beca, suspenso con un 4 y volviendo a tener que matricularme en una asignatura que odio.
La vida es bella y me sonríe.

12 respuestas para “Criterios de evaluación equivocados”

  1. infopoeta:

    Vaya, qué mala suerte, y lo de que algo marcha mal en el sistema educativo te sorprende? :-S

  2. r2d2:

    Los exámenes deberían estar prohibidos y la universidad, gratuita.
    ¡Ánimo, colega!

  3. patty:

    uf…ke mal rollito…estoy de acuerdo con lo de la uni gratuita!!

  4. jesúsb:

    pues a la próxima la apruebas y en paz.
    No estás en esa asignatura para aprender. Ni siquiera se está en la Uni para aprender. Se está para aprobar y para relacionarse. Y si la vida te sonríe (apuesto a que sí) ya tengo todo lo necesario para resolver la ecuación: te relacionas bien. :)
    Es que a psico-antropólogo no me gana nadie
    ;)

  5. Náufrago:

    El más capullo de mi clase (¡que elemento!)
    llegó hasta el Parlamento
    y, a sus cuarenta y tantos años,
    un escaño
    decora con su terno
    azul de diputado del gobierno.
    Da fe de que ha triunfado
    su tripa, que ha engordado
    desde el día
    que un ujier le llamó su señoría
    y cambió a su mujer por una arpía
    de pechos operados.

    Y sin dejar de ser el mismo bruto
    aquel que no sabía
    ni dibujar la o con un canuto.

    El superclase de mi clase (¡que pardillo!)
    se pudre en el banquillo
    y, a sus cuarenta y cinco abriles,
    matarile,
    y a la cola del paro
    por no haber pasado por el aro.
    Vencido, calvo y tieso
    se quedó en los huesos
    aquel día
    que pilló a su mujer en plena orgía
    con el miembro del miembro (¡que ironía!)
    más tonto del Congreso.

    Y sin dejar de ser el mismo sabio
    que, para hacer poesía,
    sólo tenía que mover lo labios.

    Y yo que no soy más
    listo ni tonto que cualquiera,
    a mis cuarenta y pocos
    tacos,
    ya ves tú,
    igual
    sigo de flaco,
    igual de calavera,
    igual que antes de loco
    por cantar,
    por cantar el blues
    de lo que pasa en mi escalera.

    Un abrazo.

  6. Antonio Casas:

    Coño coño, si es que es el cuento de nunca acabar. Es lo que dice jesusb, en la universidad hay que aprovecharse del ambiente y relacionarse, pero para aprender está uno mismo.

    Y lo más gracioso es que luego son los profesores los primeros en echarte la bronca por tomar apuntes como loco en clase; "no tomeis tantos apuntes y atendedme, que no quiero que acabéis como maquinitas memorizando como locos luego para el examen, atendedme y veréis como lo entendéis y no necesitáis estudiar", pero hijo puta si luego nos vas a poner el examen igual y nos vas a suspender por no "ponertelo todo". Son todo buenas palabras, pero luego siguen el mismo sistema equivocado. Algún día se daran cuenta que la mejor forma de aprender es haciendo.

    Y joder, siempre aprueba el que más aguante tiene para pasarse horas delante de unos folios memorizando como un memoritrón!!! es la ley de la memoria RAM!

  7. trufa:

    Animo ya la aprobaras, y sí, tienes razón, el sist. educativo es una mierda. Pero tampoco creas que el laboral es mucho mejor, en mi caso despues de matarme a estudiar (y trabajar a la vez) mi puesto lo ocupa una tía amiga de los jefes que se define ella misma como autodidacta, ja. Que me parto.
    Quizá tu amigo ocupe un puesto de profesor pero seguirá sin saber escribir.
    Saludos!

  8. DaNiTo:

    Bueno, pues a mí me pasa algo, no tengo casi faltas de ortografía, las respuestas a las preguntas de lenguaje hay que ponerlas según están en el libro o incluso con la antigua profesora de historia que también era de poner lo que decía el libro, nada de razonar, al igual ocurría con filosofía u otras asignaturas. ¿Qué el sistema educativo no es lo que era y está decayendo en gran medida? Cierto, pero siempre hay profesores a la vieja usansa o comprensivos que si les dices algo similar a lo real en el examen pues te suben décimas o te dan el punto como si tuviese más valor que si se lo pusieras con las mismas palabras del libro. Por mi parte, creo que eso de razonar las respuestas tiene más valor tanto para el alumno como para el profesor, porque eso quiere decir que el profesor ha dado bien la materia y que el alumno ha comprendido en qué consiste el temario y sabe explicarlo con sus propias palabras.

  9. Lucía:

    ¿Pero alguien confía aún en el valor de las universidades? Ese espacio dedicado al conocimiento verdadero dejó de existir hace ya mucho tiempo. Las universidades se han convertido en fábricas de nuevas tuercas para que el engranaje siga girando. La prueba la reforma derivada del acuerdo europeo de Bologna, las áreas de conocimiento cada vez son más amplias, sin embargo los estudios cada vez son más cortos y más a la americana (jugar a que se hacen cosas y no pensar más de lo necesario para abrir y cerrar la puerta). El conocimiento no lo da un título lo da el interés de cada uno, y nunca ha estado tan claro como ahora, bon chance con esa asignatura ;)

  10. Andrés:

    Bueno, yo voy a dar la nota discordante por tocar un poco los cojones sin nivea, si usted me lo permite. Sólo puedo estar de acuerdo en lo que comentas de que la universidad ha pasado de ser fuente de conocimiento a una herramienta más de mercado y en que, por lo tanto, está empeorando más de lo que ya estaba.
    Ahora, lo que no me parece bien es esta actitud victimista de la que solemos hacer gala los estudiantes cuando una asignatura no se da como debería o no nos gusta. Eso sirve con los padres, para justificar un suspenso (aunque el mío es profesor y le suda el pijo). Pero no, para con nosotros no debería ser así, porque así no nos ayudamos, si hay que esforzarse más en una asignatura porque el profesor no tiene ni pajolera idea de didáctica, estupendo, lo aprenderemos por nuestra cuenta y nos gratificaremos con ese esfuerzo y el aprobado correspondiente. Si nos aburre, igualmente nos podemos sentir orgullosos de nosotros mismos por haber sabido hacer de tripas corazón y centrarnos en lo que debíamos hacer como un medio para conseguir algo. En este caso, un título universitario que al menos asegure que hemos aprendido algo y que sirva para poder elevarnos, aunque sea un poco, por encima de la titulitis reinante en este país.
    Eso sí, hay que seguir siendo críticos con esta panda de incompetentes, sobre todo, porque están cobrando por algo que no hacen.

  11. Misósofos_:

    Andrés, más que tratarse de metodología didáctica; es simplemente que la asignatura ni me gusta, ni me resulta útil ni creo que debiera entrar en el plan de i carrera. Punto.

    Sé que habrá quien la apruebe, pero te aseguro que en la mayor parte de los casos pensarán igual que yo.

  12. Lily Maid:

    Holap!
    He caído aquí ni sé como, pero bueno…
    No eres el único estudiante de filología que odia lengua española. A mí también me pasa. (Hago inglesa, por cierto, y tampoco le veo el punto a l. española en mi plan de estudios.)
    La odio tanto que la estoy dejando para el final…acabaré en quinto con ella a cuestas, como si lo viera…ains.
    Y, bueno, afortunademente, el año pasado tropecé con un profesor como dios manda. Nos daba apuntes, claro, pero nos daba que pensar, disertaba sobre el Arte y las cosas (da Teoría de la Literatura), hacía clases amenas y era la bomba…Curiosamente la mayor parte del alumnado le tenía bastante manía, y preferían a otro que nos machaca a apuntes (leídos una y otra vez, un año tras otro, de la misma libreta, lenta, lentamente, dictando y dictando…Ginsberg se retorcía en su tumba, seguro).

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