La llegada del otoño

Aquí viene el otoño de nuevo, como un invitado inoportuno que visita nuestra casa con intención de instalarse y sin haberse tomado tan siquiera la molestia de avisarnos con antelación.
Las hojas ya no crujen al paso como las de otros otoños, ni el aire está tan lleno de miles de fragancias que se propagan entre las brumas de octubre. El cielo, tampoco se disfraza de los colores ocres de antaño; evocadores de placeres sutiles o miradas furtivas.
Y cada otoño nos hace un poco más viejos, nos despoja de ilusiones cándidas y extrapola a lo demás nuestra propia decrepitud física que siempre se halló en estado incipiente aunque quisiéramos no dedicar un sumario pensamiento a la cuestión.
Fueron tan dulces esos años todavía no tan lejanos… Una mirada suya bastaba para insuflarme cada día la vida; una palabra, para que no lo diera por perdido; contemplarla de cerca, para que el tiempo se paralizara y el entorno horrendamente contrastado respecto a ella, brillara por su ausencia en una mañana húmeda y de una luz pálida que todo lo cubría.

2 comentarios for La llegada del otoño

  1. FLASITOO!! said,

    Septiembre 25, 2007 @ 2:35 pm

    Soy una caja registradora yo soy una caja registradora , soy una caja registradora , yo soy una caja registradora

  2. Anónimo said,

    Octubre 13, 2007 @ 12:44 pm

    Flasitoo, te creo.

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