Nihilismo de un día tal que hoy

Quiero fumar y que se desvanezca todo, que mi mente sólo la ocupe una pared de color blanco.
Deseo que la vida se deshaga y que no exista nada. Elegir la segunda opción del ser o no ser, para simplificar aún más las cosas.
Que no haya nada ni nadie para preocuparme, a fin de que así despunte la vida que desperdiciar tanto me inquieta.
Ojalá saliera a la calle y no encontrara personas. Ver comercios, cantinas, iglesias y plazas vacíos como si cada uno de los lugareños hubiera decidido marcharse a algún lugar remoto del espacio para no regresar.
Necesito escuchar el silbido del viento que campa a sus anchas sin chocarse jamás contra edificio alguno y su canto acariciando mis oídos en la sinfonía más melodiosa urdida y no compuesta.

Y entonces, y sólo entonces; te hallaré en medio de esa completa nada, y te tenderé mi mano y tú no podrás venir más que hacia mí, pues no habrá otro sitio al que encaminarse.

Una respuesta para “Nihilismo de un día tal que hoy”

  1. jg:

    Hola. Estoy creando un periódico digital y me gustaría que colaboraras conmigo.
    Concédeme una entrevista a través de Messenger, mi correo es lonuestro27@hotmail.com. Un saludo.Jose Guillermo.

Deja un comentario