Mi primera vez a las puertas de un prostíbulo

Soy uno de esos que miran las mujeres de abajo a arriba cuando entra al lupanar.
Si tienen buenas piernas, buen culo, excelentes tetas y un hermoso rostro, las invito a una carísima copa e intento discernir si también son inteligentes.
Si sólo tienen buenas piernas, buen culo, excelentes tetas y su cara no me convence tanto, les pregunto cuánto cuesta el polvo con ellas, si me dejarán repetir y si me la comerán sin goma.
Al resto ni las miro: No me importa si son inteligentes o qué hábitos tienen respecto a la atención de sus clientes.

Y es que creo que como mínimo se merecen el mismo trato que el resto de las mujeres, que no reconocen su condición de meretrices sólo por no ejercer en el mismo antro.

2 respuestas para “Mi primera vez a las puertas de un prostíbulo”

  1. Anabel:

    Las prostitutas son necesarias :).
    En algún momento de nuestra alocada historia, a varios mandamases del “Clan” clerical se les ocurrió prohibir la prostitución por considerarla inmoral. Durante este periodo, incrementó alarmántemente el número de violaciones y desapariciones del género femenino.
    Así pues, la Santa Iglesia se vio obligada a anular esta estúpida prohibición.
    El trabajo de las prostitutas es necesario, ya que suple las necesidades instintivas que nuestra moral intenta negar.
    De todas formas: todos nos vendemos. ¿Qué más da si lo que vendemos son nuestros pensamientos, nuestras creaciones o nuestro cuerpo?

  2. FLASITOO!!:

    pos yo quiero vender mi cuerpo y nadie me lo compra jooooooooooooooooooooooooo :´(

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