Hasta siempre. No nos volveremos a ver.
Ignoro si es que últimamente me encuentro en una etapa demasiado existencialista de mi vida o es que se da la casualidad de que me he vuelto demasiado pasota (justamente ahora) como para preocuparme esas pequeñas cuestiones a las que nadie concede el menor interés.
Dicho esto, por toda disculpa; me gustaría hablar ahora de los demás. Es menester aclarar que cuando escribo los demás estoy refiriéndome a los seres humanos que no son uno mismo.
¿Qué sería de nosotros sin el prójimo? Pregúntate con cuántas personas te cruzas a lo largo de los años, con quiénes sigues en contacto y qué relación has tenido exactamente con cada una.
En mi caso, al recorrer de arriba a abajo la agenda de mi móvil, caigo en la cuenta de que quizá me comunique regularmente con un escaso veinte por ciento de los allí figurantes. También en ocasiones, reviso cuidadosamente todos los contactos del mésenller (ese programa de mensajería instantánea que todo el mundo usa, aunque no precisamente porque sea mejor) para finalmente obtener una estadística igualmente decepcionante.
Meditabundo, me asaltan recurrentemente numerosas interrogantes: ¿Qué habrá sido de ellos? ¿Jamás volveré a recibir noticias suyas? Puñetera incertidumbre… Así va pasando el tiempo y se extinguen mis esperanzas de recobrar la amistad o el amor platónico, profundo o desquiciado que antes me unió a ellos.
Lícito es reconocer, que muchas más veces de las que debiera, me he comportado como un auténtico gilipollas; o, ¿cómo no? Que me equivoqué y no obré como debía; que pasaba una mala racha y enloquecí; que nunca tuve claro cómo actuar, a causa de mi escasa competencia social; que estaba fuera de mí en ese momeno, o… ¿Qué más queréis que os diga? Se me ocurren mil millones de excusas para justificarme, aunque tal vez la mejor sea ésta: Conmigo tampoco se ha portado todo el mundo de manera irreprochable, y no obstante (y a pesar de que no conversemos) no transcurre una jornada sin que dedique unos instantes a recordarlos y pensar en todos y cada uno de ellos.
Claro está, no echo a todo el mundo igual de menos. Por un lado se hallan esos que a penas llegamos a conocer y por otro aquellos
cuya ausencia habría resultado inverosímil o imposible en algún momento.
A todos los que habéis decidido castigarme con vuestra indiferencia, deciros que no guardo tamaño rencor que vosotros, mas ya que lo habéis querido de este modo, me despido con una de esas frases que tanto daño me produjo escuchar de vuestros labios:
Hasta siempre.
7 Octubre, 2007 a las 5:42 pm
jojojojo, dejará huérfanos a sus ad sense?
7 Octubre, 2007 a las 7:24 pm
No acabo de entender a qué te refieres, Brocco.
9 Octubre, 2007 a las 7:14 am
¿Ahora hablas en serio o en uno de esos textos tuyos que me desconciertan tanto? Espero que sea lo segundo.
9 Octubre, 2007 a las 12:37 pm
Hasta la vista. Seguro que nos volvemos a leer…
9 Octubre, 2007 a las 1:28 pm
Hola, sé que lo que voy a escribir no tiene nada que ver con este artículo pero….
Te echo de menosss yoniii!!!
jejee, me debes una visita que lo sepas ;).
9 Octubre, 2007 a las 11:41 pm
waca waca waca
esto es la casa de los pontocos, unos tontos y otros locos xD (estoy en ambos bandos)
11 Octubre, 2007 a las 1:17 am
boh, pensaba q hablaba ud de cerrar el chiringuitoooo!!
2 Abril, 2008 a las 3:41 pm
SI OBTARON X SER INDIFERENTES CONTIGO ES X ALGO NO CREES DEBES ANALIZA Y ENTIENDE ESTO QUE LA GENTE QUE NO SIRVE SE DESECHA ASI DE SIMPLE GRACIAS X LEER ESTO Y UNA DISCULPA X LO QUE TE DEJE ESCRITO ENE STE MENSAJE MI INTENCION NO ES HACERTE SENTIR MAL DE ACUERDO SALUDOS
8 Julio, 2008 a las 1:17 pm
Que pendejos estan, piensan con las patas o K, chingen a suuuuuuuuuuu
28 Agosto, 2008 a las 5:18 am
K.D.C. LA CLIKA
28 Agosto, 2008 a las 5:23 am
K.D.C. LA CLIKA