Guía definitiva para el estudiante erasmus en París

París es básicamente, una ciudad en la que sobra gente. Al contrario que otras grandes urbes, no ha crecido casi en absoluto en los últimos cuarenta años y el resultado es que, evidentemente, aquí sobra todo el mundo: Sobran erasmus, sobran vendedores de mazorcas de maíz, sobran negros, sobran chinos, sobran turistas, sobran extranjeros y por supuesto sobramos tú y yo. Los únicos que faltan, son lugares para alojarse.

La mayoría de los frigoríficos parisienses hace un ruido infernal, lo cual, se debe sin duda a que nadie necesitó jamás ponerlos en funcionamiento. Basta con introducir los alimentos dentro y el propio frío que cala los huesos y hasta el alma, se encargará de conservarlos. De hecho, cuando llegué a mi habitación en la residencia del Colegio Holandés (Collège Néerlandais sito en Cité Universitaire); la nevera estaba apagada y así debiera haber seguido, porque nada más encenderla comenzó a moverse con una fuerza virulenta que casi acaba por resquebrajar del todo el edificio en que me hallo y cuya demolición planean el año que viene.

Pensar en demoler una construcción no es moco de pavo por estas tierras. La mayoría están desvencijadas, decrépitas, semi-derruidas y parecieran querer desmoronarse a la más mínima ráfaga de viento. Con lo cual el Collège Néerlandais, que fue construido antes de la segunda guerra mundial, probablemente sirviera de polvorín o de parapeto a las tropas germanas en retirada. Lo único nuevo que hay, es escaso mobiliario del Ikea.

En cuanto al precio de los alquileres y en el caso más que frecuente de que no nos concedan una residencia del CROUS ni en Cité Universitaire (como a mí, que a pesar de todo, he tenido suerte); suelen ser bloques de pisos llamados clásicos, hechos de madera completamente. Se recomienda no fumar dentro, por claros motivos. Aunque tengamos que pagar nuestro alquiler (logement) en negro, no es de extrañar que nos pidan un aval francés. Este problema a veces se soluciona recurriendo a una inmobiliaria que nos cobrará sus servicios a precio exorbitado haciéndonos vivir el resto del mes sin comer carne o vendiendo forzosamente algún órgano.

La comodidad suele ser nula. Son pisos sin ratas ni cucarachas, más que por otra cosa, porque decidieron irse a vivir a algún lugar más digno. El precio por vivir en estos cubículos inhabitables, lóbregos y como de otro siglo (se ve en sus puertas que raramente cierran, ventanas de cristales rotos, moquetas llenas de ceniza, pelos de perro, cabellos, vello púbico; cuartos de baño minúsculos con duchas de alcachofas que a penas echan agua de tanta cal como las atasca, tazas de inodoro sempiternamente amarillentas y caseros pendientes de que no se pueda causar ningún desperfecto en su propiedad, como si eso fuera perceptible).

El tiempo pasa lento y mal. Aquellos que se autodenomina culta, acuden a museos y exposiciones diversas donde pueden observar lienzos pintados con distintas formas y colores rodeados por un marco, bloques gigantes de piedra de mármol a los que se les ha dado alguna forma. Contemplarlas según su punto de vista, es algo divertidísimo y edificante para el ser humano. Sin embargo, jamás se los ve sonreír.

Los jóvenes normales (es decir, a esos que les gustan el alcohol, las mujeres en sujetador y el sexo sin condón); ven totalmente frustradas sus expectativas. El precio de la cerveza dentro del antro de más mala muerte que pueda imaginarse, supera los cinco euros; excepto en las denominadas horas felices o happy hours, en las que el monto de nuestras consumiciones puede bajar hasta los dos euros y medio o tres cada una, haciéndonos pensar que realmente sea un privilegio beber cerveza mala en un garito lleno de gabachos.

Si a pesar de lo arisca que es la mujer parisina, el erasmus consigue por fin ligarse a alguna (que al fin y al cabo, es el producto nacional y el que todos están deseando probar), ha de saber que son mujeres a juego. Esto es: Botas a juego con el cinturón, camisa a juego con la chaqueta y vello en el labio superior denso y áspero en perfecta combinación como el que poseen en el resto del cuerpo. Es por eso que por muy francesas que sean, nunca es conveniente practicarles un francés. Nuestros labios se verían desollados y seguramente tragaríamos tantos vellosidades ensortijadas que acabaríamos echando hasta la primera papilla.

Además, es indispensable dedicar los primeros meses de nuestra estancia a randevuses y antretianes. Un randevús y un antretian, vienen a ser lo mismo: Es un acto social destinado a solucionar un problema en el que se encara a un funcionario con pocas ganas de trabajar y menos aún voluntad por ayudar. Normalmente sólo nos conduce hacia otro randevús u otro antretián.

A mí sin ir más lejos, me han hecho irme y volver porque no me permitieron consultar internet para ver la matrícula en mi universidad, por no conocer el código postal de la residencia en la que vivo (era imposible para ellos comprobarlo) y también porque la persona; que me atendía, tenía las puntas abiertas o no se sentía una con el universo. Las colas para cualquier gestión suelen durar unas cuatro o cinco horas y como todos se ven obligados a volver una y otra vez a los mismos lugares, es el sitio más indicado para forjar sólidas amistades con un enemigo común: La burocracia francesa, o como la llaman aquí, la administration française.

En cuanto a los medios de transporte son tan numerosos como caóticos. El principal, es el metro. Una especie de gusano que atraviesa todas las entrañas de la ciudad, sin ningún aforo hasta el punto de que se pueden observar a sus usuarios despachurrados contra las ventanillas, con las tripas fueras y dando de vientre sin quitarse tan siquiera los pantalones a fin de aliviar levemente la presión que los constriñe. Se trata de un nido de borrachos hediondos que se ponen a increpar a cualquiera a la mínima de cambio, señoras mayores de escotes escandalosos con tetas operadas y jóvenes que no nos darían ni los buenos días. Sin embargo, por muy apretados que vayan, siempre se oye un sinfín de exquisemuases, pagdones y desolés. Desde que alguien lo dice el primero, todo el vagón repite las mismas fórmulas de cortesía tal que si de un efecto dominó se tratara.

¿Cuánto debemos pagar por esta vidorra aquí? Diez euros por un cuaderno de plástico y unas cuantas hojas perforadas, ocho euros setenta enviar dos páginas de fax a España por la poste (Que viene a ser como Correos en España, pero aún más lleno de incompetentes y con tarifas todavía más abusivas. Hay sitios más baratos donde enviar faxes, pero sólo nos entregarán el certificado de fax aunque realmente nadie haya recibido nada). Seguir enumerando, constituiría una pérdida de tiempo.

En conclusión y por si aún estás considerando elegir París como su destino erasmus: Si es usted un soplagaitas al que le gusta el arte; una maricona loca por ver lugares bonitos cual Belén hecho de algodón de azúcar y relleno de mierda, o un meapilas que está anhelante de aprender el nombre de miles de sitios exóticos para que todos lo envidien al hablar de su estancia en el extranjero: ¡No se lo piense más! ¡Véngase a París! Aquí lo esperamos todos. No me juzguen por malvivir en la capital de los imbéciles: Sólo vine hasta aquí, para recordar a una vieja puta cabaretera que ya murió hace años.

7 respuestas para “Guía definitiva para el estudiante erasmus en París”

  1. frudencio:

    Hola que hay, no se como he llegado hasta esta página pero me encanta, felicidades y continúa deleitandonos, eres un crack

  2. salsa malaga:

    Menuda descripción! Anda, que a París voy a ir yo mañana, no se si me explico …

    ;-)

  3. lalala:

    París es un tópico turístico, no en vano es la capital del mundo que más turistas recibe cada año. A mí me gusta y todos los años paso una semana o dos allí, quizá porque voy buscando también algo que sí encuentro (por ahora). Pero como tópico turístico tiene todo lo malo de ello. Estoy casi de acuerdo con todo lo que dices, y digo “casi” porque jamás he ido como erasmus y no he podido experimentar eso que cuentas de vivir en un cubil así. Eso sí, es verdad que empieza a estar aquejado de la misma enfermedad que ha hecho de Londres la capital más asquerosa de Europa: siguen viviendo y regodeándose en un pasado que cada vez es más decadente a la vez que suben los precios cada vez más y más por visitar una ciudad que se empieza a caer de vieja. No se come tan bien, no se pasea tan cómodo ni las francesas son lo sensuales que se cuenta. Enamorarse allí es tan difícil como en cualquier otro lado y si lo logras es probable que la suficiencia con la que te miran las mujeres allí acabe cortándote el rollo. Yo estoy casado con una francesa y lo cierto es que cuando se pone en ese plan ejercito mi segunda personalidad de “hombre-gabardina” al que todo le resbala. Pero el gran problema de los franceses en general es, como explicas, el funcionariado, que siempre ha sido un nido de incapaces y que allí empieza a ser un verdadero problema, incluso para ellos.

    París también tenía sus cosas buenas hasta que en los cafés prohibieron fumar.

    Saludos

  4. Celebes:

    Es que hay dos París. ;-)

  5. Anónimo:

    Me habeis traumatizado, ya no se si ire de Erasmus a Paris. Me alegro que hayas sido tan sincero, me he reido mucho con la guia y los omentarios, pero sois unos destrozailusiones, que chasco me he llevado. Sabia algunas cosa malas de Paris pero despues de leer esto, solo me que daros las gracias por la informacion y cagarme en vosotros por la deslusion que me llevado. Muchas gracias cabroncetes.

  6. Andres:

    Hola, coincido plenamente con los impecables y verídicos comentarios. Estoy desde hace unos meses en Paris por cuestiones laborales y solo me gustaría agregar el horrendo clima que tienen. Llueve, llueve y cuando por fina para de llover, comienza a llovisnar!

    Un saludo, bienvenidos y disfruten Paris

    U la la la láaaaaa

  7. voragine de grado:

    totalmente de acuerdo xatungo. Nosotros además de sufrir toda esa mierda, estamos condenados a vivir en CLICHY rodeados de niggas encapuchados, cogiendo la línea 13 todas las mañanas para ir a una universidad de gabaxos rikos y borraxos donde la asistencia es obligatoria.
    Conclusión: cuando te aburras 3 opciones:
    opción A: caskartela cuán mandril
    opción B: viciarte al pro (fifa nunca)
    opción C (la más recomendada) Destruir todo el mobiliario que esté a tu alcance en el colegio nederlanden.

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