Cajeras de supermercado y encima “granaínas”

En esta vida hay dos cosas que pueden hacer desarrollar una aversión por los demás y falta de afabilidad hacia a ellos exacerbada, conocida comunmente como malafollá.
Es vox populi, (es decir, un simple tópico), que las personas residentes en esta hermosa e histórica ciudad que es Granada tienen esta cualidad elevada a su grado máximo, lo que nos lleva a enunciar gnómicamente que:
“Los granaínos/as tienen tós mu mala follá”.
Lo que también es cierto… Es que yo no he vivido suficiente tiempo aquí como para saber si la tienen o no, pero sí que puedo decir, que curiosamente cuando alguien les dice eso, unas veces lo reconocen y otras se lo toman a guasa. ¿Será que no es para tanto? ¿O lo harán para no agravar más aún su situación?
Pero claro, si al hecho de ser de Granada, le sumamos el tener un trabajo estresante como puede ser el de chófer te autobús, o cajero de supermercado, pueden acaecer sucesos aciagos en las horas antes de la comida, en las cuales todo el mundo aprovecha para hacer esas compras de última hora:

No te dan a veces ni siquiera bolsa para meter la compra, (¡y eso que se han acabado), por no hablar de que mezclan los productos del siguiente cliente con los tuyos… Y a veces, bueno, yo sé que no he comprado esa bolsa de tampones, (¿o sí? Con el despiste que tengo), pero, ¡joé! ¿He comprado yo Ketchup y mostaza? ¡Seguramente no! Y resulta que al final, sí que los habías comprado, aunque seguramente se los lleve el siguiente cliente habiéndolos pagado, (suele pasar), por eso yo procuraré agenciarme un jamón la siguiente vez que vaya, (¿me lo reclamará su legítimo dueño?).
Hablan tan rápido que casi no se las entiende, ¿o soy yo el único que tiene que preguntar dos veces?
Si es que parece que van a pilas: “Tienelatarjetadecupones~#@##@@##”, (curiosamente es el final lo que no se entiende por norma general.)
Puede que haya un sinfín de productos, y que estos no estén clasificados adecuadamente, pero si le preguntas a alguien dónde están, o bien pasan de largo, o te dan una explicación ininteligible…
“Al final de ese pasillo a la izquierda…” ¡Ese! ¡Genial! ¡Ese! ¡Señálemelo al menos, ¿no le parece?!
En fin….
Ya que estamos protestando, aprovecho para decir que a ver cuándo ponen metro o agilizan el transporte urbano, que trae más cuenta ir a los sitios andando o incluso arrastrándose, (y además ahorras.)

Cajera

7 respuestas para “Cajeras de supermercado y encima “granaínas””

  1. José Manuel:

    Paciencia con las cajeras… que son las novias de los Yonis, jejejeje.

  2. Mar:

    Se me ocurre pensar que por un sueldo precario y una jornada laboral abusiva, tal vez uno esté muy encantado de "tener mu mala follá". No justifica la actitud pero puede ser su causa, no?

  3. desparafusado:

    Es un trabajo inhumano que las vuelve inhumanas. Yo, simplemente, me pierdo en los supermercados y no encuentro ná. Abrazos.

  4. nauj27:

    Estoy investigando por qué es el final lo que normalmente no se oye. Tengo de especimen a mi propia madre de la cual nunca oigo las últimas palabras la mayoría de las veces. Lo que ocurre, al menos a la individua que menciono, es que deja caer la última parte de la frase con el último aliento. Quizá hacen las frases demasiado largas, no sé, seguiré investigando 8-)

  5. Anónimo:

    Yo pienso que es porque al repetirlas tantas veces presuponen que tú ya sabes lo que sigue… Tiene lógica, ¿no?

  6. sergio montalban:

    por acato a las cajeras las conocemos como "cacheras"

  7. Misósofos_:

    Seguramente lo pronunciéis así por analogía con "cash" y "casher".
    Me parece un anglicismo horrendo si así es.

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