Carta a una compañera de piso

Querida Carmen:

En el largo camino de mi consagración como inútil doméstico, he perpetrado un atentado contra una toalla que se secaba hoy en el tendedero después de la intensa lluvia de ayer.

Mientras hacía cuanto podía por colgar de la forma que creí más correcta los trapos de cocina, la maldita; debido a lo mojada que estaba y a su estado particularmente escurridizo; cayó irremediablemente hasta el patio de abajo –con pinzas y todo, he de añadir.-

En tanto que escribo estas líneas estás dormida; me temo que si turbo tu descanso, te enfadarás aún más y apelo a tu magnanimidad para con nosotros los capullos, para pedirte que por favor, me digas cómo solucionar este desaguisado si aún estoy aquí; o en caso contrario, le pongas remedio en mi lugar.

En un futuro no muy lejano, sabré compensarte este favor, cortándome un brazo por ti si es preciso o cualquier otro apéndice en su defecto –siempre y cuando no sea vital para la reproducción y la perpetuación de mi linaje.-

Eternamente agradecido,

Misósofos

P.D.: Probé a escribirte la nota en uno de esos papeles amarillos de nombre sólo apto para anglófilos, mas desafortunadamente, los hacen demasiado pequeños.

Una respuesta para “Carta a una compañera de piso”

  1. Chyo:

    Jajajaja yo soy Carmen y definitivamente te echo del piso xDDD.

    Por cierto, ¿ayer llovió?, ¿cuándo? porque yo ni me enteré jajaja.

Deja un comentario