Compendio del diario de un adulto
Mis zapatos fueron aumentando de número conforme iba creciendo, luego, pasé a desecharlos sólo cuando estaban desgastados.
He guardado millones de veces la ropa de invierno en el armario. Los días, en la medida en que se suceden, se vuelven más cortos.
La esencia de la ausencia se complace en hacerme de enorme faro. Una ciudad llamada Palencia está llena de infinitos caminos delgados, bajo la atenta supervisión de la propia historia que ha dejado de estudiarse en las escuelas.
Mi corro de amigos y yo, fumamos porros de escaqueo en el recreo; y bandadas de gaviotas surcan un cielo azul sempiterno.
Puede que esto sea sólo una ilusión ficticia como toda ilusión, o quizá un laberinto cuya salida desemboca en el averno.
Noto la arena entre mis dedos cuando en la arena húmeda poso los pies descalzos sobre tus pasos, una mañana de primavera y en ese justo instante en que me creía del mundo el más afortunado… Zapatos rotos, ropa apolillada, Palencia sitiada, la historia absurda, porros igual a cáncer, cielo nublado, y sobre todo ardiente arena seca, que ya no contiene tus huellas.
12 Noviembre, 2007 a las 4:31 pm
¿Cómo que fumáis porros de “escaqueo”? De esquinilleo hombreee de esquinilleooo xDDD.
Veo que no has aprendido nada de lo que te he enseñado
jajaja.