Justamente ahora
Después de tantos años de barbecho cardíaco, me parece increíble. Es tan perfecta como insólita y tan bella como escurridiza e inexpugnable.
¿Qué se supone que voy a hacer ahora? El fracaso me hundiría en la peor de las miserias, pero no intentarlo, ocasionaría que no pudiere ni tan siquiera mirarme al espejo sin escupir sobre mi imagen.
No creo en el destino, mas el destino primero me la muestra y luego parece darme la oportunidad de acercarme a ella.
No sé a tenor de qué me vuelven a invadir todos estos sentimientos que no experimentaba desde la adolescencia, ni por qué vuelvo a retomar esa desechada creencia de que he hallado un ser femenino cuyo cúmulo de particularidades conforma la amalgama más intensa de todas las virtudes, atractivos y encantos que considero como tales.
Me pregunto si en efecto estaré por segunda vez en frente de ese alguien único, que esta vez parece terciarse aún más único si cabe, ese alguien que hiciere que la voz se me quebrare, actuare como un estúpido y perdiere totalmente la noción del tiempo y el espacio; para finalmente, lo contemplare como si ya no existiera nada ni nadie; me dare cuenta de que no soy capaz más que de esperare a que decidiere posar sus labios sobre los míos, en el caso improbable de que le apeteciere; pues me aproximare de él se me antojare inconcebible con el corazón a mil por hora.
No obstante, y a pesar de los numerosos inconvenientes… No está mal eso de volver a enamorarse: Sólo los vivos sangran al herirse, si se hirieren.