Centro de salud Gran Capitán

Ahora mismo, padezco de tapones en los oídos. Conseguir que me los extraigan los incompetentes enfermeros de la seguridad social, es toda una suerte de cabreos y sinrazones que debo tragarme todos los dichosos años; pues este problema mío parece ser genético y por más que procure mantener una higiene correcta del oído, me vuelvo a ver en las mismas circunstancias una y otra vez.

Los que hayan experimentado dificultades de audición de este tipo, sabrán muy bien a qué me refiero. La sensación de taponamiento es angustiosa, sobrevienen pequeños mareos y además un zumbido irritante nos acompaña durante todo el día.

Pues bien, sabedor ya de la lentitud del proceso y dado que este año comencé a notar los primeros síntomas de taponamiento durante este último puente, comencé a echarme las dichosas gotas para reblandecer el cerumen. Es necesario ir al médico de cabecera para que nos de un volante para la Sala de curas, que bien podría denominarse nido de víboras, a juzgar por la gente que allí trabaja suele ser una amargada que preferiría no desempeñar ninguna labor (y de hecho, ello constituiría un bien impresionante para toda la indignada comunidad de pacientes que se ve obligada a lidiar con esta gentuza.)

Hoy, a las once y media de la mañana, me plantaba en el Centro de Salud Gran Capitán de Granada; después de una semana soportando la incomodidad de oír mi voz desde el interior.
Una señora entrada en años que estaba allí porque le cayó sosa caústica en un ojo, alivió un poco mi espera hasta las una y media de la tarde, entreteniéndome con algunas anécdotas de esas que tanto me gusta escuchar de labios de una persona mayor.

Cuando por fin entro a la Sala de Curas 1, una cincuentona arrugada, con cara de pocos amigos y con ningunas ganas de trabajar, me dice que mi médico no pertenece a ese centro de salud.
Pensé que me tomaba por tonto. -Pero oiga usted, ¿cómo que que no? Le aseguro que yo he venido aquí el día que tenía la cita y que me ha mirado no un médico, sino ¡una médico!-

Aquél despojo humano, aclaró la cuestión después de consultar a no sé quién en una gestión que le tomó algo así como media hora (extraer los tapones de los oídos, l,e habría tomado menos de diez minutos, conque supongo que tal vez se entretuvo tomándose un cafelito o vaya usted a saber en qué, mientras la esperaba impacientemente en la consulta.)
En cuanto volvió, me envió a la tercera planta, consulta treinta y uno. Cabreado, salí de allí y me dirigí hacia el camino a la audición, con la esperanza de no toparme con otro cantamañanas como la que me acababa de atender.

Un cartel adherido a la puerta de la Consulta 31, rezaba: “Consulta cerrada. Vayan a DECU2″.
Al leerlo, me di cuenta de que no era sino otro imbécil el que tenía allí su lugar de trabajo. ¿Qué es eso de decu2?
Entiendo perfectamente, que usen abreviaturas entre el funcionariado del centro de salud, pero… ¿por qué las usan cuando saben que el que las va a leer es con toda seguridad ajeno a ellas?
Aún así, y como se da la casualidad de que no tengo setenta años, tal vez por eso pude dilucidar que se referían a la Sala de Curas 2.
Bajo, y el susodicho habitáculo está cerrado a cal y canto. Son las una y veinticinco y debían cerrar a las una y media. Imagino que el encargado encontraría que esos cinco minutitos se los merecía por la ardua labor que llevan a cabo estos profesionales del ramo sanitario.

Otra vez, me dirijo hacia la Sala de Curas 1, y con toda la amabilidad de la que me podía declarar garante en ese momento, le explico a la hiena que me mandó a la tercera planta antes, que hace una semana que no oigo, que tengo mareos, que me pitan insufriblemente los oídos y que limpiármelos no le tomaría más de unos instantes.
-¿Que solo tardaría un rato? Pues sí, pero es que cada uno tiene que hacer lo que le toca.-

Hoy es viernes. No hay más curas por la tarde y hasta el lunes, tendré que seguir aguantando este calvario. ¡El mundo se me desmoronó un poco encima, en cuanto aquella lengua viperina me puso al tanto de mi nueva y desesperada situación.

¿Qué podía hacer? Nada, salvo gritar a voz en cuello algo que salió desde lo más profundo de mis entrañas: -¡¡Tu putíiiiiiiiisima madre!!
Y es que me sentí indignado, ultrajado y vapuleado por este sistema sanitario de mierda que tenemos en España; así que desde mi punto de vista el exabrupto se hallaba más que justificado.

7 respuestas para “Centro de salud Gran Capitán”

  1. Chyo:

    Anda yoni que si hubieses ido al centro de salud dónde trabaja mi madre seguro que te lo hace en un plis plas xDD.

    Y no generalices que mi madre es enfermera y hace muy bien su trabajo, es más, a veces le tengo que decir que no se traiga el trabajo a casa jejeje.

    Estoy harta de que cada vez que estoy en mi casa la gente venga a pedirle favores a mi madre, ¡para eso tiene su consulta cojones!.

    En fin espero que se solucione pronto tu problema, besitos.

  2. Misosofos:

    Bueno, bueno… Por algo he puesto el nombre de este centro de salud en concreto (por llamarlo de alguna manera.)
    Puesto que de ningún modo me gustaría desmerecer a tu madre, estimada señorita Yolanda del Carmen.
    Por fortuna, ya he solventado la incomodidad de la que me quejo en el artículo (no sin antes pasar por una suerte de situaciones superrealistas.)
    Tomo esos besos que me brindas, y los guardo en el cajón de los que ya me debes.

  3. Falo:

    si vivieses en américa, además de todo eso tendrías que pagar xD

    la sanidad aqui no está tan mal tio… si la tía es una malafollá que culpa tiene el sistema? xD

  4. iris:

    Jajajaja, angelico mío, menos mal que en los comentarios veo que has solucionado tu problema.
    Y sí, la verdad esque el sistema sanitario en España,será gratuito…pero se nota que lo es xDD

  5. El servicio está fatal · Misobitácora:

    [...] adecuadamente en ningún establecimiento. No es ningún secreto el episodio que ya viví en un centro de salud. Ni tampoco que estoy harto de ver la cara anodina de la señorita que me posibilita enviar [...]

  6. Anónimo:

    SI VIERAS A 52 ENERGUMENOS USUARIOS CON DEMASIADOS DERECHOS Y POCOS DEBERES YA VERIAS TU COMO TE SE IBAN A TAPONAR LAS IDEAS SO HIJO DE LA GRAN. VIA.

  7. SSJ:

    a todos aquellos que se quejas de las areas de la Salud, les dijo CHINGEN A SU MADRE, BOLA DE PENDEJOS, primero metanse a estudir una rama afin y posteriormente ingresan a laborar al sistema de salud, y despues opinan bola de PENDEJOS.

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