Como un soplo de aire
Tan frágil es la vida humana que no somos más que un soplo de aire… Y si nos privan precisamente del aire por menos de dos minutos nuestra vida se extinguiría como una vela en el interior de un vaso.

En esta existencia, que puede ser corta o larga, según como se mire, se van sucediendo acontecimientos que nos marcan para siempre, otros que ni tan siquiera recordamos y todos ellos conforman lo que somos nosotros mismos y en cierto modo condicionan nuestra forma de ser y de actuar.
¿Hasta dónde llega nuestra libertad? Eso no lo sé, pero desde luego, yo la pienso elevar al máximo grado aunque sólo sea en la creencia inútil de que soy libre, y aunque ello me haga quebrantar la fragilidad de la que hablaba al principio.
23 Diciembre, 2004 a las 7:57 pm
Pues sí que estás tu muy misósofos en estas fechas, de consumir, consumir y más consumir.
y es una pena, pero libre ni Dios.
Un abrazo y buenos deseos para tí.