Mi primer incendio

Sí… Desde luego, hay una primera vez para todo, y mi primera vez, (piénsese lo que se quiera), es siempre de lo más extravagante, lo cual sea posiblemente debido a mi persona, aunque eso ya es harina de otro costal.
Mi primo, que además de ser primo mío, es psicópata de oficio a sus diecisiete años, decidió que las ratas que había en su cochera eran molestas, y que había que buscar la forma de deshacerse de ellas.
¿Qué es lo que hace una persona normal en una situación análoga? Compra veneno, usa trampas…
Pero no, él no podía hacer eso, ¿por qué? Porque es un psicópata de narices, y decidió coger una gomita al más puro estilo makinavaja, sacar la gasolina del depósito del coche de su hermano y echar la gasolina en los agujeros de la cochera, y también alrededor por si decidían los animalitos salir, que murieran calcinados camino de la calle.

Fuego

El resultado no pudo ser otro que el esperado.
De pronto, mientras estaba leyendo algunas bitácoras, irrumpe mi madre en la habitación pronunciando frases inconexas:
“¡¡La casa de la abuelaaaaaa está ardieeeendoooo!!”, (mi primo y su familia viven en la casa de mi abuela).
Y yo, que me estaba tomando la leche tranquilamente, agarré el vaso, (como si fuera una manguera de los bomberos o un escudo protector invisible), y fui a casa de mi abuela.
Mi abuela, que la pobre tiene asma, y cuenta ya ochenta y cuatro no ya sólo primaveras, sino veranos, otoños e inviernos, estaba como paralizada por ver la humareda negra que salía para arriba.
Mientras mi madre la evacuaba, yo pregunté: Oye, ¿y habéis llamado a los bomberos?
“Ahhh… Ahhh… ¡Vámonos a mi casa!”
Es decir, deduje que NADIE había llamado a los bomberos.
Así que, por suerte, recordé el número, (de los pocos que me sé de memoria), llamé, y muy amablemente, (aunque no podía oír nada bien por los gritos de fondo), me dijeron que ya estaban en camino.
Por órdenes maternas, cogí un cubito con agua para ver si podía apagar algo y que el desastre fuera menor.
Fue, asomar la cara por la puerta y veo una humareda negra que cubría todo y que hacía el aire irrespirable y la visión nula, aparte de algunas explosiones pequeñas, (supongo que los neumáticos del coche, que habían reventado en primer lugar.)
Juzgué que lo más prudente era esperar a los bomberos guarnecido en mi casa, por si a aquello le daba por explotar.
Decenas, cientos y por último yo diría que miles de curiosos presenciaban el espectáculo. El teléfono no dejaba de sonar, y todo el mundo preguntaba cómo estábamos y qué había pasado.
Por último opté or no coger el teléfono porque ya se hacía tedioso.
Al ser tan estrecha mi calle, el camión de los bomberos no pudo entrar, así que mientras ponían los extensores de manguera, o como quiera que se llamen esos artilugios, se perdió un timpo precioso.
Policía local, Guardia Civil y bomberos hicieron un trabajo precioso.
Mi primo el psicópata, ¿dónde estaba? Nadie dejaba de preguntar por él por si se había calcinado en la cochera ,pero; ¿adivináis dónde se encontraba?
Sí, en efecto había puesto pies en polvorosa, y estaba en casa de una vecina esperando a que “amainara” la tormenta.
Mientras tanto, el humo negro era cada vez más intenso, y tardaro ncasi dos horas en extinguir el fuego.
Por suerte, no hubo daños personales, aunque en la cochera había un coche, una motocicleta y muchos más objetos que quedaron inservibles.
Afortunadamente, en casa de mi abuela hay seguro antincendios, que si no…
Cuando por fin la calle dejó de estar cortada, empezó lo más extraño de esta situación.
Gente entrando y saliendo de mi casa, como si fuera un garito de moda o alguien se fuera a casar.
Me pregunto: ¿Disfrutarán en el fondo con todo esot?
Cuando se me acercó uno y me preguntó: “¿Qué pasa, qué hacemos?”
Pues le contesté: “Nada, aquí estamos de incendio, ya ves…”
Mi madre haciendo palomitas y no sé qué más, y la gente quedándose a cenar en mi casa: Pero vamos a ver, ¿estas cosas sólo pasan en mi pueblo, verdad?
La próxima vez que haya un incendio me pongo a servir cervezas, coca colas y tapas de jamón, cobraré por los mejores puestos para ver el incendio, (no menos de 50 ? por estar en la habitación de arriba de la cochera), y cuelgo un cartel que rece:
“Fiesta tropical. La más caliente que hayas vivido nunca”

3 respuestas para “Mi primer incendio”

  1. Arkangel:

    Lo peor es el olor que queda…

    En fin, me alegro de que todo quedara en daños materiales, máxime si los teneis cubiertos…

  2. unamaruja:

    Menos mal que no os pasó nada porque yo em he inflado de reir leyéndote. ¿To la familia es así de rara?

    Un saludo muy calentito.

  3. :

    Qué va, ellos son raros de verdad ;P
    ¿El olor? No me hables… ¡¡Se ha metido hasta en los frascos de colonia!

Deja un comentario