Os presento la Misosofía

El pseudónimo del que hago uso, Misósofos, no es el producto un imbécil instinto del que tantos se han guiado para elegir el suyo, observando tan solo resonancia y semántica.
Yo, soy Misósofos, y lo soy desde el veintiocho de agosto de dos mil dos. El año anterior, había repetido en el curso de bachillerato de Ciencias de La Naturaleza y la salud.
Empecé a plantearme por qué las matemáticas, física y biología, que siempre habían llamado mi atención empezaron a tener para mí nulo interés, hasta el punto de no hacer la tarea estipulada ni un solo día, no emplear en ellas ni cinco minutos de estudio, y todo ello a sabiendas del inminente y estrepitoso fracaso que se cernía sobre mi cabeza.
La respuesta no era simple:
-Sí, son cosas útiles. Sin ellas, sin duda alguna, viviría peor: Me gusta Internet, los ordenadores, los documentales televisados… Me gusta mi casa, el plástico, y en definitiva todo lo que gracias a ellas se ha logrado.
Sin embargo, para mí carecen de ningún aliciente que me haga afanarme en su estudio.
Sencillamente, me voy a seguir beneficiando de ellas, y que sean otros los que las estudien: Por eso animo a todos a hacer carrera en cualquiera de tales materias, de modo que a mí me eximan de ello y no pretendo que mi doctrina misosófica abarque a nadie más, porque podría ser perjudicial para mí mismo si se globalizara, (hecho nada probable.)
A mí, lo que realmente me apasiona, o al mejor dicho, es tenedor para mí de algún aliciente, es la lengua, la lengua manifestada en todos y cada uno de los idiomas del mundo.

Y así fue, cómo desarollé mi primera actitud misosófica de manera formal, (porque de otras maneras, ya había tenido muchas de estas actitudes, aunque todavía o les diera el nombre de misosóficas.)
No por ello decidí cambiarme de bachillerato. Primeramente todo fue odio a la ciencia, pero tampoco las letras me ofrecían confianza.
Fue cuando, animado por una profesora, (cosa que le costó unas seis palabras tales como: “¿No estarías mejor en otro bachillerato?”, consiguió que cambiara mi porvenir académico de forma diametralmente opuesta.
Sí, esta vez me metí en el Bachillerato de Letras, donde gracias a explicaciones de profesores competentes yo empecé a amar en silencio a las lenguas clásicas: Latín y griego. No era un amor incondicional, ni leal, sino un amor como el de mi primera novia, con altibajos, con mucha palabrería que lo alaba, pero ningún hecho que lo respalde. En parte por llevar la contraria, en parte por preservar algo que corría peligro de seguir así la situación actual, (9 alumnos en clases de latín y griego.)
Tal vez en el trasfondo latía una idea misosófica: “Si la mayoría, prefiere ciencias, y las letras sólo unos pocos, puesto que la mayoría de la gente es estólida, hay que tomar partido en los dilemas radicales por la opción minoritaria.”

6 respuestas para “Os presento la Misosofía”

  1. Mar:

    VAs bien, sigue así en tu desarrollo teórico.

  2. :

    La cuestión es que también necesitaba apoyo logístico.

  3. Mar:

    No te preocupes, tienes mi apoyo logístico

  4. Lucía:

    Sigue así, necesitamos más palabras, más pensamiento y menos fórmulas matemáticas. Ha llegado un punto en que nuestra tecnología ha superado a nuestra humanidad y necesitamos gente que piense. Ánimo con ello y que sepas que el camino es duro, la gente con ganas de pensar por sí misma es muy molesta y muchos querrán acabar con esa incómoda costumbre que has adquirido.

  5. Bonny Ramírez:

    Realmente no entiendo mucho sobre el significado de la palabra “Misósofos”; pero me gusta mucho lo que dices, apenas y encontré esta página por pura casualidad y me he vuelto un lector asiduo de los pensamientos que aquí encuentro. Pensé que me encontraba como un náufrago que grita solo en una isla desierta; pero he escuchado una voz que es más fuerte que la mía, esa voz es la tuya. Adelante amigo, no te detengas, continúa como vas y si es posible, que alguien me explique lo que significa “Misosofía”.
    Disculpa mi ignorancia.

  6. Misosofos:

    Bonny Ramírez, la Misosofía es una respuesta contundente a la crisis del sistema educacional, al estudio compulsivo de legajos de texto inútiles y a los profesores incompetentes que sólo esperan cobrar un sueldo.
    Es el rechazo a la enseñanza como medio para obtener un título, al aprendizaje como instrumento para aprobar un examen y en general de poner el conocimiento al servicio del dinero.

    Gracias por tu interés, pero es necesario que sepas que mi voz no es más fuerte que la tuya, sino que nuestras voces (la tuya, la mía y la de todos); se elevarán un día hasta lo más alto para hacerse escuchar.

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