Eligiendo la carrera
Para muchos estudiantes preuniversitarios elegir su titulación es todo un quebradero de cabeza, ya que a fin de cuentas está en juego su futuro, y es lógico que duden.
En cuanto a mí, nunca fui como ellos. Confeccioné una lista de carreras en un papel amarillento perteneciente a una libreta de mi época preescolar que había encontrado, con unos cuantos nombres de posibles carreras; tiré un par de dados, y salió once: Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez y… Filología Francesa.
Tenía la opción de pensar en mí y en el futuro, y le encomendé una decisión trascendental a un par de dados.
He de añadir que no me arrepiento. (Non, rien de rien… Non je ne regrette rien!) La carrera, aunque esporádicamente, me aporta cosas que no están relacionadas de manera totalmente intrínseca con el programa académico.