Experimentando el hambre

Es increíble lo curioso que es el cuerpo humano. Me he acostumbrado no comer casi nada esta última semana y he observado varios cambios en mí.
Una debilidad extrema se ha apoderado de los dedos, de forma que apenas puedo ejercer fuerza con ellos; el deseo sexual ha desaparecido totalmente y prácticamente no tengo que ir al baño.
Luzco ojeras y me hallo permanentemente fatigado. Ahora me sería imposible hacer una comida tan copiosa como las de antes.
Mi pensamiento se ha vuelto tan superficial y básico así que prácticamente no noto tormento ni turbación alguna..
Si veo que los demás degluten, experimento una profunda sensación de asco. No soporto el solo olor de los alimentos.
Estoy tan a gusto que no sé cómo no se me ocurrió antes dejar de cebarme.

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